Tratemos a los proveedores igual que a nuestros empleados

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Si bien la palabra “empleado” no tiene nada de malo y es el término que se usa para describir la posición cuando alguien trabaja para una empresa, en lo personal no me gusta y no la uso. Yo mismo soy empleado de mi propia compañía y estoy contratado como CEO, sin embargo, utilizo la palabra colega, colaborador o compañero cuando presento a alguien de mi equipo. 

Toda empresa consiente a sus colaboradores, saben que su principal activo son las personas, su gente con sus aportaciones diarias. No por algo existe el área de RH, donde no sólo buscan al mejor talento, sino que trabajan diariamente en cómo hacer que los trabajadores estén felices y así evitar la fuga de gente. Son accesibles, algunas dan más días de vacaciones y home office.

Dentro de las empresas siempre se busca dar un extra; hacer el enorme esfuerzo por contribuir para capacitar a los colaboradores y que se vuelvan más eficientes. El conocimiento es la mejor arma para la competitividad en una jungla donde se lucha para ganar nuevos negocios. Se inventan bonos para que se les pague más con un largo etcétera. Eso lo veo muy bien, somos personas y buscamos trabajar en un lugar donde nos sintamos no solo realizados como profesionales sino como personas. 

Las empresas hacemos hasta lo imposible por retener a nuestra gente. Ellos son nuestra operación del día a día haciendo que los negocios se mantengan a flote. Pero, ¿qué pasa con los proveedores? Así como no me gusta decir la palabra empleado, tampoco me gusta usar la palabra proveedor, pues somos extensiones de operación de nuestros clientes. 

Todos jugamos de este lado también. ¿Por qué no hacer de nuestros “proveedores” nuestros colaboradores? Ellos son también parte de nuestra extensión de operación; a veces representa un ahorro tenerlos en ese formato de contratación, ya que no se invierte en la estructura que representa. 

El problema está en que muchas empresas buscan exprimir a sus proveedores sin darles un valor como parte de la estructura. Así como los de RH buscan retener a sus colaboradores, el área de compras o las empresas debemos hacer circo maroma y teatro para retener a los proveedores, que más bien son nuestros aliados. Los clientes van y vienen, los buenos “proveedores” no. Si encuentras a un partner que te entienda, que se ajuste a tu visión y operación, entonces no lo dejes ir.

Por eso, en 5 puntos enumero por qué es importante que llevemos una buena relación con los proveedores y cómo retenerlos:

1.- Una empresa no se hace con una sola persona. Debemos entender que todo trabajo vale. Regatearle a un proveedor para un servicio o producto que ofrezca habla mal de ti porque al final del día estás demeritando el esfuerzo y conocimiento del otro. Tendrás mayores resultados si contratas lo mejor y no lo más barato.

2.- Busca aliados no enemigos. Si un proveedor acepta tus términos, éstos deben beneficiar a ambas partes. De lo contrario, puede que una vez te den el servicio, pero ¿crees que ese proveedor regrese cuando lo necesites de nuevo?

3.- Buen funcionamiento. Llevar una buena relación con la gente con la que trabajas, ya sea interna o externa, es vital para el buen funcionamiento y desarrollo de la compañía.

4.- De boca en boca. Cuan si fuera técnica de marketing para promocionar a tu marca, un proveedor mal pagado o al que le tardaste en pagar es sinónimo de un proveedor resentido que puede hablar mal de ti, o simplemente no recomendarte. Dice el dicho “crea fama y échate a dormir”.

5.- Sé profesional. Tú construyes branding de tus clientes, pero igual de ti. Tu gente, tu trabajo, tus resultados, pero también tus procesos son lo que te hacen una buena o mala empresa.

Retener talentos es crucial en toda organización como internos y externos. Todos jugamos en las dos canchas.

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