Una de las formas más rápidas y efectivas que hay para tener un negocio propio es comprar uno que ya existe. Pero por supuesto, tiene riesgos particulares. No es lo mismo tener un cerdito desde que nace, cuidarlo tú mismo y saber qué mañas tiene, a comprar uno ya en edad adulta.

En el primer caso, es una apuesta a mediano o largo plazo. Al principio inviertes menos y poco a poco va creciendo el cerdito con la esperanza firme de que el día que lo conviertas en tacos al pastor, serán de buena calidad.

En el segundo caso, es una apuesta con una inversión inicial mayor, pero en la que podrás recibir el retorno de tu inversión en menos tiempo. Bueno… eso asumiendo que el cerdo no te salga con una sorpresa…

¿Qué pasa si el cerdo está enfermo? ¿Qué pasa si su carne es de mala calidad? ¿O qué pasa si te enamoras de él y no puedes sacrificarlo?

En fin. Antes de comprar un negocio ya existente, debe imperar el sentido común. Por muy bonito que esté el cerdito y mucho que te emocione, es necesario guardar la billetera y revisar algunos aspectos importantes para asegurarnos de que estamos haciendo una buena inversión:

1) Aspectos financieros. De ser posible, pide estados financieros, estados de resultados, declaraciones de impuestos y cualquier otro documento de los últimos 3 o 5 años en los cuales puedas revisar sus números con tu contador. Por ejemplo, es importante revisar si el negocio está cobrando sus cuentas a tiempo, si no tiene muchos cliente morosos, si la empresa está muy endeudada y si el negocio está teniendo buenas utilidades. Recuerda sobre todo que el tener mucha venta, no necesariamente significa tener muchas utilidades.

2) Aspectos legales. Es importante revisar todos aquellos documentos que contengan derechos y obligaciones de la empresa. Por ejemplo, escrituras constitutivas, poderes, pólizas de seguro, licencias y permisos, documentos de patentes y marcas, contratos con clientes y proveedores, y reportes de litigios y contingencias, para que junto con tu abogado puedas determinar el riesgo que estás asumiendo. ¿Son exigibles los contratos que tiene celebrados la empresa? ¿Está utilizando sus marcas y patentes de manera correcta? ¿Hay litigios que puedan provocar una pérdida? ¿Están debidamente asegurados los bienes?

3) Aspectos laborales.  Particularmente en países como México es importante que no hayan contingencias laborales para la empresa. Para ello hay que revisar los contratos laborales que existan, contratos colectivos de trabajo, registros y declaraciones ante el IMSS y pagos de cuotas ante organismos como ese. Una deuda ante el IMSS puede provocar que te quiten el cerdito antes de que pueda decir “oink”.

4) Estructura de negocios. Es importante revisar todas las estructuras y procesos de la empresa con el fin de determinar si es fácil y eficiente operarla, o bien, si estás pagando un precio demasiado alto por la empresa debido a sus procesos. En ocasiones lo que termina por matar a la empresa es el exceso de personal, de inventarios o de procesos, y el que compra se entera demasiado tarde.

5) Reportes de operaciones, ventas y mercadotecnia. Revisa los reportes operativos de la empresa, así como listas de clientes, proveedores y socios comerciales. ¿Tiene el negocio una buena base de clientes? ¿Depende de proveedores confiables? ¿Existen oportunidades de seguir creciendo? ¿El negocio cuenta con la infraestructura, el equipo y el personal necesario para crecer y responder a una mayor demanda?

Todos los aspectos anteriores y las preguntas que se generan en relación con ellos te deben permitir contar con información suficiente para determinar si vale la pena invertir en un negocio y si el precio de compra es el adecuado.

La realidad es que no hay chalecos anti-balas y nunca dejará de ser un riesgo, pero el poder tomar decisiones bien informadas puede ser la gran diferencia entre tener un buen cerdito que puedas convertir en tacos, a tener uno que se convierta en tu mascota favorita.

Si tienes dudas, preguntas o sugerencias, me encantaría platicar contigo. Escríbeme a mi correo electrónico: [email protected], o encuéntrame en Twitter como: @DMALegal.

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