El jueves pasado estaba afinando detalles para el cierre de edición de los diarios en donde trabajo, cuando de pronto llamó mi atención el titular de una nota que literalmente decía: “me gusta el sabor guayaba” y en la imagen aparecía Faustino Asprilla con una placentera sonrisa de extremo a extremo. No pude evitar leerla y, por ende, hacer un abrupto cambio de planes en mi columna de esta semana.

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Resulta que el ex futbolista colombiano, que perteneció a la destacada generación cafetalera de los noventa, invirtió su dinero en un negocio de preservativos de todas las medidas y saborizados que serán producidos en China. El “Tino” Asprilla destacó que en el patio de su casa había un palo de guayaba que siempre le gustó, lo que hace pensar que los condones con sabor a esta exquisita y jugosa fruta sea el target principal de su condonería.

Seamos honestos, el sexo vende y vende bastante bien y el deporte ya no está ajeno. En nuestros tiempos ya se rompieron todo tipo de paradigmas y tabúes que por décadas mantuvieron un aislamiento mediático entre el deporte y el sexo y ahora son cada vez más los deportistas, en su mayoría futbolistas, que le apuestan al marketing sexual como una forma práctica y segura de afianzar sus ingresos e inversiones sobre todo después del retiro y son muchos los casos de éxito.

Ronaldinho, por ejemplo, además de contar con su propia línea de ropa R One también ya le había apostado a una marca de preservativos conocida como “SexFree” que decidió emprender con una estratégica campaña de marketing que decía “jugada del deporte contra el Sida”. La vida nocturna del crack brasileño, ahora delantero de los Gallos Blancos del Querétaro, es públicamente sabida y en un principio sus condones iban dirigidos a los aficionados del Atlético Mineiro, pero en corto plazo fue ganando más terreno.

Previo al arranque del Mundial de Brasil 2014, una marca de preservativos decidió lanzar al mercado condones alusivos a Neymar, tenían los colores de la verdeamarela y el número 11, mismo que el crack brasileño utiliza en su dorsal. Se vendieron como agua durante la justa mundialista.

El ex futbolista inglés David Beckham y el goleador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, son símbolos deportivos del marketing y de la lencería masculina. A través de la multinacional H&M, Beckham decidió apostarle al diseño de ropa interior y en una de sus secuencias promocionales decide escalar en calzoncillos un edificio londinense, para publicitar las prendas que tienen un costo de casi 10 euros. La activación de marcas no se hizo esperar afuera de los estadios, sobre todo en los alrededores del StubHub Center, casa del LA Galaxy, donde Beckham se retiró como futbolista profesional.

Cristiano se asoció el año pasado con JBS Textile Group para lanzar su marca CR7 Underwear y las tendencias en las redes sociales tuvieron un impacto positivo pues causó furor con sus mensajes dirigidos directamente al público y con una connotación sexual como: “Muy excitado con mi nueva colección de ropa interior”.

Sexo y deporte ya son imprescindibles, van prácticamente de la mano y es una opción clara para llegar a los aficionados en su calidad de consumidores y si el mercado va creciendo en demasía, la estrategia ya no estará enfocada solamente en decidirse por el negocio de los preservativos con la imagen de una personalidad deportiva, sino por cuál gama de “sabores” ofrecerle al cliente.

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