Si no sabes cobrar, no emprendas

Si no te gustan las ventas mejor ni emprendas y si no sabes cobrar en serio, mejor ni lo hagas, comenta Vieri Figallo en su columna.

833

Si no te gustan las ventas mejor ni emprendas y si no sabes cobrar en serio, mejor ni lo hagas. Para saber emprender debes saber vender. En la escuela no te enseñan a vender. Eso es cierto, la única forma de aprender a vender es haciéndolo. El mejor libro de ventas que he leído hasta el momento es Vendes porque Vendes de @GrantCardone, si aún no sabes quién es, te recomiendo que lo sigas porque da una perspectiva de cómo vender

No entiendo por qué a la gente le da pena vender y hasta huye de los puestos de ventas, cuando en realidad es una posición donde si lo haces bien, ganas siempre más, nunca un fijo. La oportunidad de ganar comisiones por hacer tu trabajo. Conozco a varias personas que venden seguros y que no les va nada mal. Además de estar orgullosas de ser agentes de seguros, se dan la vida que quieren. Dan un seguimiento impecable, aún cuando les dices que no. Escribiendo esto me da idea de reclutar agentes de seguros que me ayuden a darle seguimiento a las propuestas que hacemos o por lo menos conseguir citas para presentar las credenciales. ¿Te late la idea? Escríbeme y vendamos juntos.

Hoy día, saber vender no es sólo hacer una transacción económica; uno vende -y se vende- todo el tiempo: ligando en un antro, en una entrevista de trabajo, pidiendo un auto prestado. Siempre estás vendiendo, te gusten o no las ventas. Pero cuando se trata de un emprendimiento, las ventas son la clave del éxito para que el negocio camine. 

¿Y la cobranza? Si no sabes cobrar, en serio, no emprendas. Cobrar está más cabrón que saber vender. Vender es fácil hasta cierto punto, y más si a un cliente le urge tu producto o que lo saques del apuro. Sin embargo, una vez resuelto el problema y quitándole la presión de su necesidad pierde esa seriedad con la que te pidió el servicio. 

“Me urge para ayer, te lo pago en 90 días”, ¿no les ha pasado? Cobrar es un arte. Si no cobraste, no vendiste. Hay -n- cantidad de factores que influyen en el proceso. A tu cliente no le han pagado y como consecuencia no te puede pagar. El servicio ya se terminó, tu cumpliste, pero tu cliente aún no está satisfecho, ¿cómo resuelves esos casos?

El que vende, NO cobra. No desgastes tu relación cobrando, eres la cara de tu servicio, así que delega esa responsabilidad a otra persona. Si después de tres e-mails y llamadas no contesta, entonces interviene, pero que sea el último recurso. Si lo haces, te recomiendo:

1.- Es de muy mal gusto cobrar por WhatsApp. Si no responde por correo electrónico o por una llamada telefónica, entonces visítalo.  

2.- Nunca seas grosero. Si lo eres, no te van a volver a contratar. Debes ser educado. Ser educado no es ser tonto. Encuentra la diferencia.

3.- Si no te paga, negocia. Muchas veces no es que el cliente no quiera pagar, es que no tiene dinero. Busca la manera de dejar plazos de pago y que se llegue a un compromiso de pago mensual sin que sientas que estás en una tanda.

4.- Googlea. Antes de vender un servicio a un nuevo cliente, busca a la empresa en Google. Muchas veces los morosos salen en publicaciones. Así mides el riesgo. Una vez me pasó, así que le dije al cliente que había encontrado una nota negativa sobre él. Me contó la historia y me pagó por adelantado.

5.- Sé profesional. Si tienes a un moroso que se esconde, no cumple y no contesta, sé profesional y no lo quemes en redes sociales. 

6.- Si te deben, prepara tu speech. Debes tener argumentos. Si te ve como un corderito, ya te dieron la vuelta.

7.- Ten confianza en ti mismo. Cobrar de frente requiere personalidad y tener un balance de inteligencia emocional.

8.- Evita problemas de cobranza. Habla claro, pon las condiciones y si hay un contrato mejor, pero toma en cuenta que el que no te quiere pagar, no lo hará con papel o sin él. 

9.- Demandar es el último recurso. Eso sólo va a generar que todo se complique y posiblemente te saldrá más caro en tiempo, dinero y energía. Aquí si aplica, más vale un mal trato que un buen pleito.

Por suerte he tenido la fortuna de hacer negocios con personas y empresas serias, se atrasan, sí, pero al final han pagado. Y tú, ¿cómo cobras?

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL