Los profesionales del marketing consideramos siempre las 5 P´s en nuestra estrategia, pero quizá también debamos prestar más atención a la “G”, de género.

En los últimos años, es creciente el número de marcas que diversifican sus productos para vender más. Y esto no sólo contempla un mismo producto con características diferentes para diversas necesidades, sino también a mercancías idénticas, pero con colores y diseños distintos para diferenciar a su target por género, especialmente cuando se trata de bienes dirigidos a las mujeres. ¿La razón? Vender más caro.

El tema no es nuevo, un estudio realizado en 1995 en California, Estados Unidos de Norteamérica, reveló que las mujeres pagaban $1,351 más al año por productos iguales a los que compran los hombres.

El incremento de precios en productos dirigidos al sector femenino, también conocido como el factor “women tax” o “pink tax”, ha causado un gran revuelo en el país vecino, pero también importantes ingresos adicionales tan sólo por el enfoque del producto y no por sus características o costo de producción.

La lista de productos es larga, desde desodorantes, hisopos de algodón y servilletas, hasta chocolates, juguetes, dulces y cremas bloqueadoras. Bienes con el mismo contenido, pero diferentes colores y diseños en sus empaques.

Por género

Aunado a esto, un reportaje realizado más recientemente por el prestigioso diario The Washington Post, reveló que los productos enfocados a mujeres y niñas costaban en promedio 7 por ciento más que sus similares dirigidos al mercado masculino y de niños. Pero además, en el caso de productos de estética y cuidado del cuerpo, como cuando se trata de champús, acondicionadores, rastrillos de afeitar y fijadores de pelo, el porcentaje se incrementaba hasta en un 48 por ciento. Otro estudio, esta vez realizado por The Times, señala que en productos enfocados al sector femenino existen incrementos de hasta el 37 por ciento.

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Si no fuera suficiente, un análisis diferente, ahora elaborado por la University of Central Florida, reveló que en el caso de los desodorantes, los de mujeres normalmente costaban 30 centavos de dólar más que el mismo producto en su versión masculina.

Sería muy interesante ahondar más en las estrategias de pricing por género en México. Por lo pronto, te invito a que la próxima vez que vayas al supermercado compares precios en productos para ellas y para ellos. Quizá te puedas llevar una gran sorpresa.

Aquí un video de The Daily Share, que afirma comprobar la famosa teoría del “Women´s tax”:

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