Hace unos días, el director de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) dijo que los vuelos baratos han llegado a su fin, la pandemia de COVID-19 terminó con el formato a bajo costo. Aseguró que el precio de los boletos aumentará en 50 por ciento.

Entre las posibilidades que se manejaban era que los asientos debían saltarse y los pasajeros se sentarían a una sana distancia, por lo que se incrementaría el costo del boleto, pagando las pérdidas pero asegurando su espacio privado.

Sin embargo, para que un vuelo sea rentable, se debería vender el 62 por ciento de la ocupación en promedio, aunque por ejemplo en Europa sería del 79 por ciento. Haciendo el cálculo con un Airbus A320, la tarifa promedio pasaría de 86 dólares por pasajero a 129 dólares, lo que corresponde al 50 por ciento mencionado.

Pero este panorama se torna imposible cuando se menciona que la demanda de vuelos no sería tan pronto como esperan las empresas, pues una encuesta realizada en 11 países reveló que el 40 por ciento de los viajeros dijo que tomaría un vuelo después de seis meses de que termine la epidemia.

Más aún, la IATA, integrada por 290 aerolíneas de 120 naciones, dio un panorama mucho más incierto cuando el 69 por ciento dijo que volvería a comprar un boleto cuando su situación financiera se estabilice; es decir, no pueden decir cuándo.

Las aerolíneas han caído 55 por ciento durante este año, aproximadamente 314 mil millones de dólares, lo que coloca un panorama fatídico que podría impactar en más que el 50 por ciento del incremento en precio.

La primera víctima fue la aerolínea colombiana Avianca que se acogió al código de bancarrota de Estados Unidos, a causa de la pandemia. Desde mediados de marzo la reducción de sus ingresos inicio y ha determinado en más de 80 por ciento.

Al reducirse las compañías también lo hacen las opciones de oferta para el consumidor y los precios competitivos, aunado a que las firmas buscarán recuperarse, así que el viajero sería el más afectado en todo esto con un incremento consistente en los precios.

Cabe mencionar que en México, durante 2018 el número total de pasajeros en vuelos programados y alquilados ascendió a 97.3 millones, según cifras de Secretaría de Comunicaciones y Transportes, proyectadas por Statista.

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