Las empresas están más expuestas a padecer una crisis de marca en contraste con hace algunos años. El principal motivo de esto es que los clientes han dejado de tener un rol pasivo, sino que, gracias a canales como las redes sociales, pueden expresar su inconformidad sobre un tema, una determinada acción que hace una cierta compañía o incluso presentar su desacuerdo sobre algo. Sin embargo, ¿qué es lo que puede perder una empresa por este tipo de situaciones? Veamos algunos aspectos importantes sobre este tema.

Una de las primeras cosas, y de las más importantes, que se puede perder con una crisis de marca es la confianza del consumidor, la cual se expresa por medio de su engagement, de tal modo que también se ven perjudicas la reputación de la firma, así como la percepción que se tiene de la misma.

Así, cada vez que al cliente se le hable de la firma que ha hecho un mal manejo de una crisis de marca es muy probable que tenga y exprese un comentario negativo sobre la misma, lo cual se traduce en una publicidad negativa la para la empresa.

La credibilidad es otro de los aspectos que pueden deteriorarse o perderse cuándo se hace un mal manejo de una crisis de marca. Cuando este tipo de situaciones no se resuelven correctamente, es posible que los clientes dejen de creer en las promesas básicas que hace una firma o que se brindan a través de sus productos.

En conjunto, los anteriores factores pueden tener un impacto en la cantidad de ventas que genere una firma. Si la gente tiene una mala percepción de una marca y tampoco ya no confía en ella, es posible que tampoco quiera saber de sus productos, lo cual hará que su valor se encarezca considerablemente.

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