Y tú, ¿cómo eres como Cliente?

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Pareciera una pregunta simple, y en muchas ocasiones una frase que sería impermisible nombrarla para cualquier proveedor de cualquier ramo.

¿Por qué? Pues en muchas ocasiones los proveedores estamos sujetos al humor de los Clientes y esa “química” que se provoca entre ambas partes, y en realidad es vital para la sanidad y buen manejo de la administración de cualquier cuenta.

Sobre todo, si nos basamos en el dicho conocido: “el cliente siempre tiene la razón” esto se vuelve mucho más real.

Al platicar con un par de empresarios concluíamos que esa química puede llevar al fracaso o al éxito total a una empresa. Si bien toda esta “relación” es un acuerdo comercial, el trabajar de “humano a humano” genera ciertas imperfecciones en los procesos que hace que el camino se vuelva fluido o lleno de obstáculos.

¿Pero como identificar en tu cadena de procesos focos amarillos que pueden llevarte al fracaso total? Aquí te enlisto algunos interrogantes que debes tomar en cuenta y saber qué tipo de Cliente eres:

1.- Tus “proveedores” son humanos igual que tú; ellos al igual que tu buscan un objetivo claro en sus ventas y su crecimiento personal y de empresa.

2.- ¿Tu “proveedor” sabe exactamente lo que necesitas? A veces pecamos en querer promover la creatividad, y creemos que al dejar libre la solicitud serán más creativos, y en realidad hay una gran desorientación y frustración al final de la evaluación.

3.- ¿Qué herramientas proporcionas para el trabajo a realizar? Es obligación del proveedor saber de su trabajo y herramientas, pero es obligación del Cliente capacitarlo con todo lo relacionado de la compañía, visión y misión de empresa. De esta forma vemos ojos frescos que dan alternativas reales, sustentables y adaptables al mercado por el conocimiento vasto. 

4.- ¿Ven con los mismos ojos el negocio que manejas? No importa el ramo o segmento en el que te encuentres, al ser empáticos con tus objetivos te darás cuenta que tienes un equipo más grande a tu favor.

5.- ¿Tienes juntas de trabajo o presentaciones? El trabajo en conjunto optimiza las ideas y hace que existan menos fallas y sorpresas. Al final tú determinas el entregable, pero trabajado ¡es mejor!

6.- ¿Generas feedback continuamente? Es más efectivo corregir a tiempo que cambiar de proveedor cada determinado tiempo.

7.- ¿Tienes un plan de crecimiento juntos? Si no visualizan juntos nunca tendrás un protector de tu marca y de ti mismo.

8.- ¿Lo conoces en realidad? Nadie ha dicho que debes de adoptarlo como familia, pero el flujo de los procesos también se optimiza al entender al otro ser humano que está del otro lado del escritorio, agregándolo a tu equipo ganarás un protector incondicional.

En resumen, se ha demostrado a lo largo del tiempo que los equipos bien dirigidos, son una muestra de éxito y tenacidad en todo momento y ante cualquier contingencia cualquier complicada que esta fuera. Con poca asistencia y sobre todo con nula empatía interna solo se provocan errores continuos y el desprestigio de un equipo que puede ser el mejor.

Hace un par de días, platicaba con una amiga, y me preguntaba que como podía sacarles todo el provecho a sus agencias de comunicación. De primera instancia hablamos de que tanto conocimiento proveía para poder pedir innovaciones y verdadera creatividad… sin embargo me parece que estamos esperanzados en recibir lo que no sabemos pedir y sobre todo a lograr un entendimiento de nuestra visión a través de empatía y no de comunicación real entre ambas partes.

En mi opinión, no hay proveedores malos, sino proveedores mal dirigidos, lo cual, al final del camino y nuestra propia evaluación demerita nuestro trabajo e imagen.

Y tú, ¿cómo construyes tu imagen?

 

 

 

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