La preocupación por el deterioro del medio ambiente y las afectaciones que ha generado el cambio climático en el planeta, han llevado a las empresas ha replantearse sus procesos de fabricación, mientras que el consumidor también toma partido y busca ser parte de la solución.

Una disminución en el uso de materiales como plásticos y vidrio, formar parte de un voluntariado, reciclar y hacer compras muchos más responsables, son solo algunas de las acciones que ahora forman parte de las compras responsables realizadas por un consumidor verde.

En términos generales, un consumidor verde se puede definir como aquella persona que, al preocuparse por las afectaciones que tiene el medio ambiente, emprende un cambio en su estilo de vida y adquisición de bienes y servicios, esto con el propósito de tener un impacto positivo en el ambiente y así aminorar o contrarrestar los efectos adversos derivados de procesos de producción contaminantes, así como de un consumo desmedido.

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Un consumidor verde no solo realizará acciones en pro del ambiente posteriores a la compra de un producto, sino que desde el momento en que le surge una necesidad ya contempla la adquisición de bienes o servicios que desde su manufactura sean eco friendly, por lo que elegirá productos con empaques biodegradables, o aquellos que haya sido creados con energías renovables o base de materiales reciclados, por ejemplo.

Así mismo, otra cualidad que los distingue es su interés por fomentar en otras personas un consumo responsable, de tal manera que al comprar algún bien o servicio, los desechos que se generen disminuyan notoriamente.

Adicional a esto, este cliente verde también habrá de distinguirse por hacer un buen uso de los recursos naturales y llevar a cabo la adquisición de artículo orgánicos.

Datos de Greenpeace indican que, solo en México, se generan alrededor de 103,000 toneladas de residuos sólidos anualmente.

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