#MeToo – 360 grados de estrategia de mercadotecnia

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Desde hace varios meses hemos escuchado en los medios de comunicación a varias celebridades nacionales e internacionales expresando su solidaridad o compartiendo su experiencia referente al movimiento #MeToo.

Este movimiento tiene muchos años, pero tuvo una gran fuerza en octubre de 2017, cuando se sumaron al hashtag #MeToo miles de mujeres a nivel mundial para denunciar abusos sexuales, psicológicos y violencia de género. 

Desde la visión de la mercadotecnia este movimiento tiene una estrategia bastante clara.

Para compartirles mi reflexión desde el punto de vista estratégico de la mercadotecnia, voy a separar la parte que corresponde a la experiencia emocional y la comentaré más adelante.

El movimiento #MeToo tiene una estructura de marketing 360 grados o campaña “umbrella”, cubre diferentes audiencias, con distintos medios y alcanza una cobertura exponencial.   

La estrategia de #MeToo esta compuesta por los siguientes elementos: 

1. Objetivo: Crear un engagement y awareness, esto quiere decir que se busca concientizar a la población mundial sobre una problemática social que ha existido por siglos y que por determinadas circunstancias al quedar oculta no había generado el compromiso de la sociedad para detener y contrarrestar el impacto negativo. 

En la actualidad, se generó un compromiso y concientización, para disminuir y erradicar ese tipo de prácticas negativas  implícitas en el movimiento #MeToo, haciendo una labor de responsabilidad social.

2. Target: principalmente mujeres, pero también se sumaron hombres, que han estado expuestos o han sido testigos de violencia de género en todas sus modalidades. 

3. Incremento de market share: evidentemente el movimiento #MeToo ya tenía una participación de mercado, y se incrementó con la implementación de las siguientes acciones estratégicas:

* Campaña de comunicación masiva: en medios de radio, televisión y medios impresos.

* Embajadores del movimiento: personalidades del medio artístico o cultural a nivel internacional, emitieron mensajes y opiniones sobre #MeToo, para tener una figura de influenciadores con la cual se sintieran identificadas las víctimas, además de que algunos de ellos también habían pasado por alguna experiencia parecida. 

* Campaña de Social Media: Facebook, YouToube, Twitter se sumaron al movimiento, rápidamente el uso del hashtag #MeToo se hizo viral, se usó estratégicamente un hashtag corto que tuvo un alto porcentaje de recordación, un vínculo de solidaridad en el cual se propago rápidamente el apoyo moral, se compartieron historias y sugerencias sobre cómo enfrentar una situación relacionada a #MeToo. Lo anterior redituó en  insights que demostraron estadísticamente cuántos casos de violencia de género existen y por temor a represalias se habían mantenido ocultos. 

Se escucharon muchos casos de #MeToo, en su mayoría verídicos y con consecuencias emocionalmente devastadoras para los afectados.

Pero del otro lado de la moneda, también hubo un uso indiscriminado del movimiento y llegó al grado de perder credibilidad, algunas personas lo usaron para darse exposición  en los medios, dando nombre y apellido del agresor y contando una historia poco creíble de los hechos, obteniendo una fama efímera, destruyendo reputaciones y carreras profesionales de otras personas que desafortunadamente se volvieron víctimas de las supuestas víctimas. 

Con lo anterior no quiero decir que los casos compartidos no fueron ciertos, de ninguna manera pienso eso, por el contrario, reitero mi solidaridad y apoyo, porque como esas,  hay miles de historias más que no han sido contadas y quizá jamás se cuenten. Sin embargo, lo más importante es tomar en nuestras manos la responsabilidad y consecuencias de lo que contamos.  

La esencia del movimiento #MeToo no es exponer nombre y apellido del tirano, generalmente eso no soluciona las cosas, porque ese tipo de “ignotos” como dirían mis amigos de “Criminal Minds”, tiene un perfil psicópata que los hace insensibles al desprestigio y lejos de causarles vergüenza se regodean en su cinismo.

La esencia de #MeToo, es hacer conciencia para regenerar el tejido social, evitar y eliminar la violencia de género, evangelizando a la población  a través de los medios, a través de pláticas dirigidas a mujeres y hombres de todas las clases sociales, a través de embajadores de la causa, de campañas internas en las compañías y trabajar en alianza con las fundaciones que siguen estos casos haciendo presencia con activaciones BTL en los lugares con más tráfico de personas, centros comerciales, escuelas, entre otros.

En los departamentos de marketing podemos sumarnos a esta responsabilidad social como voceros del movimiento. 

Me gustaría compartirles que yo también tuve una experiencia de #MeToo, en una ocasión fui víctima de violencia de género parte de un jefe inmediato, viví días muy oscuros siendo discriminada por ser mujer y por ser una profesional ocupando un puesto de toma decisiones estratégicas. 

Hasta ese momento no sabía que ser proactiva, innovadora y hacer un trabajo de alto desempeño fuera una ofensa para un jefe. 

Un día me dijo que mi presencia y participación en las juntas le restaban autoridad frente a los demás. En ese momento comenzó mi travesía por un infierno como en la Divina Comedia, cada paso que daba era juzgado severamente por el “ignoto” delante de mis compañeros. También me enviaba correos electrónicos  en los cuales denigraba mi opinión copiando a todos los integrantes del equipo, diciendo comentarios como este:  “tú no estás aquí para opinar, el que opina soy yo, así que limítate  a hacer lo que se te ordena”, 

Esa experiencia, lejos de derrotarme, me enseñó a defender con más determinación mi opinión y valor como profesional, haciendo mi trabajo con una calidad impecable y eso para mí es lo más valioso.  

¿Quieren saber que pasó con el ignoto? La verdad es que no lo sé, yo seguí adelante con mi evolución, lo que sí sé es que de las experiencias desagradables pueden surgir historias de éxito y de los movimientos sociales con enfoque positivo podemos realizar una campaña de marketing exitosa, no para vender un producto, pero sí para vender un compromiso con la sociedad. 

¿Se quieren sumar? ¡¡Porque yo sí!! #MeToo.

 

 

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