Ángeles + lencería = marketing divino

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“La belleza es subjetiva” es una frase con la que las personas asimétricas, poco agraciadas o que no encajan en los parámetros actuales, solemos escuchar. Es como una premisa que nos prepara para soportar el peso de los estereotipos, aceptarlos, para finalmente aprender a anhelarlos.

Con la frase del párrafo anterior Albert Einstein sugería que la belleza es interpretativa, pues depende del sujeto que la observa, coincidiendo con su concepto debemos comprender que existen similitudes en los grupos sociales, generando por ende, patrones aceptados y por tanto perseguidos.

El ideal estilístico de la belleza a migrado, si le interesa leer al respecto, un libro muy recomendado es el de Umberto Eco, llamado: Historia de la Belleza. Con tales referentes, se habrá dado cuenta que lo bello siempre ha estado ligado a calificativos positivos, pues como lo afirma la propia introducción del libro de Eco, lo bueno y lo bello, parecen estar ligados.

El fin de semana se vivió el desfile de Victoria’s Secret, un evento que sintetiza por muchos aspectos la evolución estética de la belleza, tanto para los entes y artículos bellos, como para los observadores y consumidores de la belleza. 

En 15 años, la firma de lencería ha sabido consolidar la esencia de la belleza ligándola a la necesidad esencial de la aceptación y admiración. La marca a crecido sus líneas, ha abierto sucursales en las ciudades más importantes del mundo, además de atender nichos particulares dentro del segmento que abarca con la mano en la cintura.

El marketing de la firma estadounidense radica en un aspecto sociológico que he denominado “la supremacía de las naciones”, es resumen el postulado se basa en dominantes y dominados, los primeros establecen los códigos y el lenguaje, los segundos, decodifican, interpretan, asimilan y adicionan a su cotidianidad elementos culturales de la cultura dominante.

Así como México es un claro ejemplo de la sumisión en cultos, rituales, música, series, moda y tradiciones gringas, podemos ver Colombia y como su basto bagaje es obtenido y asimilado de los aportes de nuestro país. Por lo tanto, la siguiente ilustración del libro de Eco, seguramente será de alguno de los ángeles de este desfile.

Por muchas razones la firma es un ejemplo de marketing divino, pero por razones de tiempo y espacio le daré los principales puntos por los que considero que el adn de esta marca puede servir de mucho a otros giros a comprender los motivos por los que es indispensable “tirar la casa por la ventana”:

  • Marketing de eventos, el cual sustenta la fuerza en acercar a los consumidores a vivir experiencias pregnantes y por tanto emitidos en otros medios.
  • Moda consumible, es decir, que cambiaron el chip de las pasarelas de alta costura, para generar productos que pueden ser comprados incluso en segmentos más básicos. El ejemplo más claro es Pink, la marca juvenil de VS.
  • Consistencia comunicacional, pues después de 27 desfiles, 3 lustros en el mercado, con cerca de 1000 tiendas, lo que han hecho es reforzar la historia de la belleza y sensualidad femenina por medio de unas alas, las pasarelas son el pretexto etéreo, pero detrás de ellas, lo que se ha desarrollado es un lenguaje propio, icónico y por ende comercial.

 

 

 

 

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