Hoy fuimos a un pitch, de esos en que los procesos son largos: desde la presentación de credenciales, el envío de documentación, papeles, más papeles, opinión del SAT, leer y firmar NRDA, más papeles… y van depurando a las agencias hasta quedar 6 en la recta final. Había agencias mucho más grandes que la que lidero.

Al ir a la recepción del brief, estar todas las agencias con las que estamos peleando el mismo pastel, encontrarte con colegas que los conoces, ubicas, respetas muchísimo su trabajo, y están en la misma aula recibiendo la misma información que tú para generar una propuesta, con todo y sus equipos, pasa todo tipo de preguntas: ¿valdrá la pena pitchar?, ¿seré un relleno más para el .PPT del departamento de compras?, ¿realmente podré competir contra esos titanes?, ¿me retiro o le entro? ¡Claro que hay nerviosismo! Es parte de la naturaleza humana. Haber trabajado tanto en la gestión del envío de documentos y rajarse al momento de ver contra quiénes nos iban a medir, habría sido muy cobarde.

Un día después de haber recibido el brief hice una junta con toda la agencia y se puso sobre la mesa contra quiénes estaríamos compitiendo; nuestro único recurso –y el más valioso- es presentar una gran idea, demostrar que la grandeza de una agencia se mide por sus ideas, no por el número de colaboradores.

Trabajamos dos semanas a full en la propuesta, desde la conceptualización de la idea, las ejecuciones, las estrategias, la sugerencia de medios, etc. Todos en la agencia trabajamos muy duro, la idea que presentamos fue la mejor que generamos después de rechazar varias, y estoy orgulloso de haber presentado en nombre de todo mi equipo lo que se expuso ante el cliente.

¿Vamos a ganar? No lo sé, yo quiero creer que sí. Obvio eso queremos. Esa cuenta nos ayudaría a construir la agencia que queremos, mejorar sueldos, mejorar las condiciones laborales, la estructura, dar más capacitaciones, etc.,  y nos motivaría a ir por más.

Nos impulsaría aún más para demostrar que personas básicas no hacen cosas épicas, que la agencia existe gracias a nuestra gente y poder decir a las otras agencias que están luchando por tener un lugar en esta complicada industria, que con huevos, pasión y mucho trabajo todo es posible.

La industria publicitaria debe medirse por sus ideas y compromiso en los proyectos. Hoy las agencias independientes tenemos más oportunidades y si las tenemos debemos ser como un doberman: morder la oportunidad y aferrarse a ella para no dejarla ir.

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