Fake News y posverdad, ¿el nuevo contenido?

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Posverdad, del neologismo post-truth, es un concepto muy ambiguo, complejo de estructurar y entender por tan novedoso.

¿Quién es?

La imagen reapareció en redes tras el bombardeo de Estados Unidos sobre Siria del pasado 13 de abril. Se ha compartido más de 100,000 veces en cuatro días, con un texto que asegura que la imagen es actual.

Zeliha no tapa los ojos de su muñeca para evitarle los desastres de la guerra.

Ha sido durante años la foto que simboliza los estragos de la guerra, desde que el turco Fatih Özenbaş tomó un retrato de Zeliha cuando tenía dos años, en octubre de 2007. La imagen resucita cada cierto tiempo en redes sociales, cuando un conflicto bélico llega a los titulares. Los mensajes (y algún que otro artículo periodístico) sitúan a la niña en lugares como Siria o Gaza. Casi siempre cuentan que tapa los ojos de su muñeca para que no vea los desastres que ella presencia. Pero el contexto en el que se tomó la foto es diferente.

Así era en 2016, más de ocho años después de la primera imagen.

Para nadie es una novedad que el mundo cambió drásticamente en 2016 y que ya no somos los mismos. Lo ocurrido es más que una sacudida. Es un quiebre emocional e ideológico tanto a nivel local como regional e incluso mundial. Es una transformación radical de la forma y el fondo, de la percepción de los valores sociales y de la manera en que nos comunicamos.

Ante esto, dos son los ejes que definen el rol de la comunicación desde el 2017, que determinan no sólo a los medios –sean tradicionales o digitales– y la vida digital de todos. Se trata de la posverdad (post- truth) y las noticias falsas (fake news). Tras el triunfo del Brexit y Donald Trump, entre otros acontecimientos, el Diccionario Oxford eligió como palabra del año a la posverdad, definida como aquello “relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales”.

Mis definiciones:

Fake News -Noticias falsas-. Del neologismo Fake News. Nueva palabra para definir y clasificar noticias intencionalmente publicadas en medios tradicionales o digitales. No comprobadas, no verificadas, sin fuente identificada y sin la supervisión de un editor con rigor. Generadas para crear incertidumbre, miedo, desestabilización para apoyar o desacreditar. Y así obtener un capital de seguidores, perfiles y usuarios de redes sociales para avivar un movimiento, un  interés económico o de marca o una persona. Usadas también para influir en la opinión pública y sociedad de consumo.

Posverdad. Del neologismo post-truth. Es un concepto muy ambiguo, complejo de estructurar y entender por tan novedoso. Sucede cuando las emociones, las posturas ideológicas y creencias influyen de una forma más efectiva y práctica en la opinión pública que los hechos comprobados. Efecto desestabilizador de todo lo establecido a raíz del enojo de una sociedad o asociación. Y entonces sucede lo inimaginable y menos pronosticado. Surge como un mensaje y respuesta irracional para desestabilizar. Es un motor disruptor -que causa desorden o destruye- para la destrucción o auto destrucción de la sociedad. Los ejemplos más prácticos de 2016: Brexit, la victoria de Donald Trump o el fracaso de la firma de paz entre las FARC y el gobierno colombiano.

En 2010 el bloguero David Roberts llamó la atención acerca del creciente número de usuarios digitales que son alcanzados por esta falsa verdad y su capacidad de volverse viral en las redes sociales.

La posverdad y las noticias falsas mantienen una relación dialéctica y cercana, es decir, entre opuestos y complementaria. Aunque son conceptos muy diferentes, uno deriva del otro y ambos están unidos. A partir del 2017 rigen el mundo entre la confusión, el miedo, la incertidumbre y la falta de contenido relevante. Todo es verdad y nada es verdad.

La misión de la posverdad es desestabilizar al establishment, a los grupos dominantes en las diferentes economías del mundo. Y para ello, no hay mayor poder que el que confiere la vida digital. Para exigirles un cambio de timón a los gobernantes basta empuñar un teléfono inteligente.

La posverdad: más allá de la política

Si no creen que la posverdad es capaz de desestabilizar marcas, productos o instituciones, entonces pregúntenle al gerente del Samsung Galaxy Note 7. Una de esas “verdades” colectivas es que este producto es un arma terrorista prohibida en vuelos comerciales y aeropuertos. Esta leyenda urbana o teoría del complot se propagó como pólvora en las redes sociales hasta convertirse en una gran verdad. ¿Hay hechos reales que comprueben esta posverdad? La realidad es que no, pero, ¿qué importa si es ya una verdad compartida por todos? Incluso algunas instituciones y compañías aéreas dan a conocer este mensaje oficial a los pasajeros como una forma de prevenirlos antes de despegar.

La posverdad llegó para quedarse y será cada día más poderosa e influyente. Definirá el nuevo organigrama del poder y el nuevo orden mundial. Este armamento contracultural será una novedosa forma de influir a otros con la finalidad de desestabilizar. Sin el rigor de un editor o una fuente fidedigna, este armamento es tan poderoso como una bomba nuclear para ganar guerras.

¿En qué momento y por qué llegamos a esto? El mundo sufre un quiebre muy grave de identidad desde hace ya más de 15 años. Vivimos una tercera guerra mundial, que se libra entre quiénes están integrados a un nuevo orden y quienes no quieren estar ahí.

La vida digital ha contribuido a generar muy poco contenido relevante. Y el pseudocontenido –ese sí muy abundante– ha avivado la crisis de identidad que no nos deja pensar con claridad y definir los valores internos reales.

Tendemos a confundir la vida offline, real y auténtica, con la vida online. Nos hemos perdido en la ansiedad de querer entrar forzosamente en las vidas ajenas que vemos todos los días en nuestras redes sociales. Buscamos ser lo que nunca podremos llegar a ser. Nos hemos olvidado de nuestro yo verdadero.

¿Y a mi qué? ¿Qué tiene que ver la posteridad y las noticias falsas conmigo?

  1. Son parte del contenido, de la hiper-información y los hiper-lectores. Es la nueva realidad del contenido.
  2. Pueden ser Brand Content positivo, constructivo o la peor amenaza de crisis para una marca o una persona.
  3. La mercadotecnia y la comunicación tienen que comenzar a dialogar con la posverdad y las noticias falsas. A manera de navegación en mares peligrosos.
  4. Usar contra corriente o aprovechar su coyuntura y energía.
  5. ¿Cómo elegir e invertir en el vlogger adecuado que no me venda una falsa identidad digital?
  6. Es indispensable conocer a los influenciadores digitales en su realidad online y offline. Si ellos van a representar a tu marca.
  7. Hoy, la mercadotecnia perfecta y efectiva es el adecuado maridaje entre las realidad offline y la vida digital.
  8. La tendencia más efectiva es la Brand Adaptability. El dilema entre lo offline y lo online.
  9. Si estás digital, también tiene que estar offline.

“No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio.” Charles Darwin, naturalista inglés.

 

 

 

 

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