El mercado de la industria de los eventos ha crecido a pasos agigantados en los últimos años. Una consecuencia directa de este crecimiento (y al mismo tiempo una de sus principales causas) es el desarrollo que a la par ha tenido la industria del turismo en el país.

La derrama económica generada por la actividad turística alcanzó los 11,582 millones de dólares en 2018, cifra que representó un aumento de 7.3 por ciento en comparación con el año anterior, según datos de la Secretaria de Turismo (Sectur).

De acuerdo con Sectur, el turismo se ha convertido en una de las principales palancas del crecimiento económico en México. Asimismo, los eventos de entretenimiento son protagonistas de la oferta turista del país y, sobre todo, para las marcas.

La ventana de oportunidad del event marketing permite a las marcas generar un mayor branding, ventas, establecer relaciones de negocio y la construcción de un brand experience superior.

Cuando hablamos de la experiencia de marca nos referimos a la impresión duradera que se forma en la mente de los consumidores como resultado de su encuentro con la oferta integral de una marca, y un elemento fundamental de esta percepción de valor son los venues.

La función de los venues es dotar al evento de una marca un valor añadido, satisfactorio, significativo, coherente, diferencial y memorable. Después de todo, las grandes marcas establecen relaciones con experiencias 360 antes y después del encuentro con los consumidores.

En México, entre los venues líderes del event marketing se encuentran: el Auditorio Nacional, Arena Monterrey, Palacio de los Deportes, Arena Ciudad de México y Auditorio Telmex, así como como el Foro Sol, Auditorio Blackberry y Pepsi Center WTC, entre otros.

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