Es de todo sabio y conocedor del marketing que no se puede pensar en un posicionamiento de marca y estrategia externa, si desde el interior mismo de la organización, no hay procesos que garanticen un adecuado sentido de pertenencia por parte de los colaboradores, como base fundamental del quehacer corporativo. Pero hoy nos enmarcamos en un escenario distinto donde nuevas realidades latinoamericanas, reconfiguran las maneras de actuar de las organizaciones para adaptarse a los comportamientos culturales y sociales que demandan realidades alteradas, para las cuales las empresas no están preparadas.

Más columnas de Irina Valencia:
La evolución del branding
El nuevo panorama de las ventas
3 pasos que facilitan la venta personal
3 claves para optimizar los datos del cliente

Pues, los nuevos colaboradores, aquellos chicos que están formándose en universidades y colegios para conformar un nuevo equipo de trabajo, los mueve y los motivan otros impulsos, completamente distintos a los que hoy se conocen: como la estabilidad o una contratación a término indefinido; estos son migrantes, lo cual genera una búsqueda constante de la felicidad momentánea, esa preocupación por el bien estar ya no está presente, lo que los hace feliz hoy mañana no, y ese mañana es literal.

En tanto, se configura un rompimiento del pasado que les imposibilita estrechar relaciones de compromiso no sólo laborales, este fenómeno es parte de un estilo de vida, más libre, tranquillo y bajo otros esquemas de facilismo que jalonan hacia el lugar o el quehacer que más dinero de, mientras se pueda y se quiera. Aquí, se parte de un desagrado por la experiencia del otro.

Se gestan entonces, nuevas realidades que contribuyen a crear una reflexión más profunda con respecto al concepto de: humano, no sólo desde la percepción del cliente, sino también desde lo que se proyecta en las organizaciones mismas, porque siempre se escuchan conferenciantes de un lado hacia otro hablando sobre las nuevas maneras de comprar y relacionarse de los más jóvenes, se busca entender cómo llegarles de manera más fresca y cercana a su estilo de vida y relacionamiento, viéndolos como los alocados del siglo, los rebeldes y los que nacieron conectados con la virtualidad; pero están acaso las empresas preparadas para modificar y ampliar su cultura corporativa para acoger y entender a estos personajes como sus colaboradores.

Hay algunas corrientes de la psicología, que abordan este fenómeno y lo conciben como: realidades líquidas, sin embargo, esta discusión que se está dando desde la academia, debe ser abordada con la mirada corporativa, buscando darle a estas realidades una estructura lógica, no desde el concepto tradicional de recurso humano, sino desde el entendimiento cultural y social.

Pues estamos enfrentados ante una nueva forma de mirar a las empresas por parte de los colaboradores, es un reto complejo que debe ser capaz de generar sentido de pertenencia en grandes proporciones, aunque sea por corto tiempo, se trata de enamorar desde adentro, los Millennials en muchas ocasiones no establecen compromisos, pero mientras están enamorados, responden. Y ahora, ¿cómo los vas a enamorar?

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL