Se trata del día del Hot Cake. No me lo estoy inventando, lleva muchos años de existencia, oficialmente desde 1950.

La razón por la que se empezó a celebrar a este rico panecillo un día antes del miércoles de ceniza, es porque antes del inicio de la cuaresma, época que recuerda los 40 días en el desierto de Jesús para la religión cristiana, la cual se suele conmemorar absteniéndose de algunos gustos (principalmente culinarios), era precedida por un día donde se comía de todo lo que dejarían de comer después (un poco extraño pero cierto).

El Hot Cake entra en la historia ya que era un platillo sencillo, que todo el mundo podía y sabía preparar y que incluía los alimentos “prohibidos” durante la cuaresma, como la leche, grasas como la mantequilla y los huevos.

Este mundialmente popular desayuno, ocupa el 8vo lugar entre los “platillos” que más se preparan en México. 7 de cada 10 veces que se comen Hot Cakes, es durante el desayuno, y 24% es durante la cena.

Los días que son más populares consumirlos, son al arrancar la semana. Solo 1 de cada 10 ocasiones que se preparan es en fin de semana.

La principal razón por la que se preparan en los hogares mexicanos es por conveniencia, es decir, porque son muy rápidos y fáciles de preparar o porque se tienen los ingredientes a la mano (1 de cada 3 veces es por esta razón que se realizan) seguido de un 15% de las ocasiones en las cuales se preparan por hábito.

Son los adolescentes y los Millennials quienes comen más seguido hot cakes. Los niveles más humildes también sobresale este platillo en casa.

Como nunca van solos, es decir, solemos bañarlos de productos dulces como miel, mermelada, etc. me pareció interesante platicarles que los untables (mermelada, miel, cajeta y crema de cacahuate o avellana) son productos que compraron el año pasado el 85% de los hogares. Y claro estos deliciosos acompañantes de los hot cakes y postres suelen terminarse con frecuencia, por lo que una familia puede llegarlos a comprar hasta 5 veces en un año, gastando en promedio $126 en el mismo periodo.

Estos no solo acompañan a los hot cakes sino a todo tipo de panes o incluso también suelen incluirse en repostería más elaborada.

Como imaginarán, la mermelada es la que compran más familias (68%) y las compran 3 veces al año. 4 de cada 10 pesos que se gasta en productos untables es en Mermeladas, en contraste, cremas de avellana o cacahuate es en lo que menos se invierte. En promedio un hogar compra 1.4 kgs de mermelada al año, de los cuales el 80% es de sabor fresa.

La mermelada está presente en cualquier tipo de hogar, mientras que las cremas de avellana o cacahuate están más desarrolladas en hogares con niños y adolescentes. Otro dato curioso 8 de cada 10 hogares que compraron una crema de cacahuate o avellana, también adquirieron mermelada.

El segundo lugar lo ocupa la miel; 43% de las familias la compraron en 2016. Destaca en familias de nivel alto con amas de casa mayores de 50 años. Maple es el tipo que más se adquiere seguido de la miel de abeja.

Para cerrar, aunque no es oficialmente un untable, se acostumbra bañar a los hot cakes con leche condensada, que en los últimos años ha innovado desde nuevas presentaciones, nuevos sabores enfocándola justamente a jugar en el mismo terreno que las mermeladas, cremas o mieles.

80% de las familias compraron leche condensada el año pasado, en promedio cada hogar se llevó 2.6 kgs y la compró cada 2 meses. Recordemos que tiene un amplio uso para la repostería por eso no es de extrañarnos que tenga un consumo mayor que otros untables.

Es interesante entender el rol que juegas diferentes categorías de consumo, en diferentes momentos de consumo y entender cómo interaccionan unas con otras. Sin lugar a dudas, aquí tenemos aún mucho por explorar y en la medida que las marcas entiendan mejor estas interacciones, seguramente podrán detectar y capitalizar nuevas oportunidades de consumo a nivel de cada integrante del hogar.

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