El primero de julio de 2018 marcó un antes y un después para la sociedad mexicana. Con una participación histórica en las urnas, los mexicanos decidieron optar por una transición en el rumbo de su gobierno y del país y, por primera vez en la historia del país, un candidato de izquierda ganó las votaciones, el cerca del 30 por ciento de los sufragios a su favor y con con una de las mayores aprobaciones que ha tenido un político mexicano. Estamos a un año de ese evento. ¿Cuál ha sido el rostro que ha tomado la economía mexicana desde entonces? Revisemos algunos datos importantes al respecto.

Desde el primero de julio del año pasado hasta el día de hoy, este aspecto es uno de los que se ha visto más beneficiados es el tipo de cambio. Hace un año, el dólar llegó a ser valuado en 20.0550 pesos por unidad, mientras que para el 28 de junio del presente año llegó a tener un valor de 19.1970 pesos por unidad, lo que implica que tuvo una apreciación de 3.40 por ciento, de acuerdo con información de El Economista. ¿Qué implica esto? Los productos que son importados no son tan caros.

En contraste, el Producto Interno Bruto (PIB) en México ha experimentado una importante caída. Mientras que para el tercer trimestre del 2018 este indicador llegó a los 2.5 por ciento, para el cuarto trimestre alcanzó un 1.6 por ciento, mientras que para el primer trimestre del 2019, esta métrica tan sólo llegó al 0.1 por ciento.

Uno de los mayores motores de la economía mexicana es el que de las remesas. Se estima que desde el 2014 esta forma de ingresos ha aumentado de manera considerable, de tal modo que para 2018 llegó a concentrar 33,470 MDD; sin embargo, para este 2019, se espera que llegue por arriba de los 35,000 MDD, según comenta El Economista.

Finalmente, al revisar la tasa de desempleo en México, podemos apreciar como de diciembre del 2018 hasta mayo del 2019 ha presentando fluctuaciones entre el 3.6 por ciento y el 3.4 por ciento; sin embargo, para mayo y abril de este año se ha mantenido en 3.5 por ciento. Es importante mencionar que mientras más personas desempleadas haya, van a haber menos gente que tenga poder adquisitivo para mantener en movimiento al mercado y el consumo.

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