Introducir un producto nuevo en el mercado es un reto, no sólo por la creciente competencia que existe, sino también por toda la logística que implica esta acción de mercadeo, puesto que, aunque en principio parezca que todos los lanzamientos son iguales, lo cierto es que existen diferencias entre la cantidad de inversión que se destina para su realización e incluso también en función de la tamaño del público meta al que se está dirigiendo. ¿Cómo seleccionar el tipo adecuado? Precisamente en las siguientes líneas hablaremos sobre este tema.

Antes de entrar de lleno en el tema, es necesario explicar que existen dos tipos principales de lanzamientos: duro (que se realiza de manera masiva) y el suave (que es mucho más segmentado y pequeño).

Uno de los primeros aspectos que debemos tomar en cuenta para seleccionar el tipo de lanzamiento que se tiene que realizar es la penetración que se espera que tenga el producto. Dicho en otras palabras, si se quiere llegar a un público muy amplio, se utilizará uno duro; en contraste, si se busca llegar a un segmento muy específico, entonces es mejor uno suave.

Entre los aspectos que definen claramente cuales son las estrategias de marketing que se utilizarán y las dimensiones que tendrá es el presupuesto con el que se cuente. Por supuesto, esto debe ir muy de la mano con el punto anterior, pues no resulta eficiente generar acciones globales cuando el artículo que queremos vender es mucho más local.

Es importan comentar que, igual que el resto de las acciones de marketing, la introducción de un producto en un mercado debe ir en armonía y consonancia con la estrategia global de comunicación de la marca en cuestión, con la finalidad de que exista una coherencia y cohesión entre lo expresado y lo que se hace.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL