El recién tiroteo en el Colegio Americano del Noreste, llevado a cabo por un adolescente de 15 años, quien hirió y asesino a alumnos de esta escuela el día de ayer, pone un tema importante sobre la mesa: la salud mental y emocional de los jóvenes y la gran cantidad de contenido violento al que están expuestos.

Así como el suceso de ayer en la ciudad de Monterrey, existen múltiples ejemplos donde varias personas han perdido la vida en manos de estudiantes que, con ayuda de un arma, atentan contra la integridad de otros.

Casos como el suscitado en la primaria Sandy Hook en 2013, donde un joven de 20 años mató a 20 niños y 6 adultos, es un reflejo de que el sector joven de cualquier país necesita atención y un desarrollo en ambientes sanos para evitar que desarrollen pensamientos negativos que motiven a lastimarse o causar daño en terceros.

Y fue justo este hecho el que motivó la campaña de nombre Evan, difundida por la ONG Sandy Hook Promise, con la que buscan generar conciencia sobre lo atentos que debemos estar todos ante distintas señales que pueden sugerir que un niño o adolescente está deprimido o tiene intenciones de causar daño.

Poner atención a las señales, así como atender comportamientos inusuales en los menores de edad, hará que este tipo de hechos disminuya. Es necesario que este tipo de conductas sean atendidas a tiempo y así mejorar la salud y calidad de vida de los niños y jóvenes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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