Hace poco más de un mes, tras la reunión que sostuvieron Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y su homólogo chino Xi Jinping, parecía que las hostilidades en materia económica y diplomática entre las dos naciones comenzaban a solucionarse; no obstante, hace algunos días se dio a conocer los planes del mandatarios estadounidense de imponer aranceles a productos de origen chino, lo cual ha avivado el conflicto entre naciones, el cual ha abierto un nuevo capítulo con la depreciación de yuan por parte del Banco Popular de China, lo cual ha sido visto por las autoridades norteamericanas como una manipulación de divisas, de acuerdo con datos de la BBC.

Adicionalmente, las autoridades chinas han emitido una solicitud a sus empresas estatales, conocidas como SOEs, para que detengan las compras de importaciones agrícolas estadounidenses.

Esto provocó que Donald Trump calificara el desplome del yuan como una manipulación monetaria. Seguido de este anuncio, el secretario del Tesoro, Steven Mnchin, comentó que trabajará con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para “eliminar la injusta ventaja competitiva” que ha generado China con sus acciones.

Sin embargo, ¿cómo beneficia a un país una moneda depreciada como es el caso del yuan? Entre menos valor tenga una moneda de un país, más baratos son los productos que comercializa en el extranjero, lo cual incrementa su competitividad, puesto que los compradores estarán más interesados en adquirir artículos.

La medida de manejar el tipo de cambio por parte de China ha sido vista como un contraataque al alza en los aranceles que ha impuesto Estados Unidos; sin embargo, la postura adoptada por ambas naciones, consideradas como las economías más grandes del planeta, aumenta las dudas e incertidumbres de los inversionistas en todo el mundo y, sin duda alguna, ha afectado de manera colateral a otras divisas en el mundo.

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