KFC presentó la mayor renovación de marca de su historia reciente, una operación de 360 grados que la cadena describe como su “próximo capítulo” y que va mucho más allá del logotipo: abarca empaques, restaurantes, plataformas digitales, menú y hasta el tono de su comunicación. El trabajo lo desarrolló la agencia JKR —la misma detrás del celebrado rediseño de Burger King— que decidió no reinventar la marca de forma radical, sino darle mayor consistencia entre mercados respetando su herencia.
Qué cambió en el logo de KFC
El nuevo logo estrena una tipografía más gruesa y convierte al icónico cubo de pollo frito en la columna vertebral de todo el sistema visual, un universo que la marca bautizó como “Bucketverse”. El emblema pasa de ser plano a tridimensional, con más dimensión y volumen, y llega acompañado de una versión actualizada del retrato del Coronel Sanders, ahora con una expresión más cálida y un contorno más definido. El nombre de la marca se reubica a los costados del Coronel en lugar de debajo, según detalló Creative Bloq.
En la paleta hay una novedad concreta: al rojo, blanco y negro de siempre se suma una paleta secundaria bautizada “Herbs and Spices” (“hierbas y especias”), un guiño a la receta original pensado para dar más flexibilidad y dinamismo. La tipografía también es nueva y a medida: dos fuentes propias, Kentucky Fried Serif y Kentucky Fried Sans, creadas en alianza con StudioDRAMA. La intención declarada, según It’s Nice That, es que la marca sea “más relevante, más expresiva y mejor alineada con la cultura moderna”. Incluso el eslogan “Finger Lickin’ Good” deja de ser una simple frase para convertirse en un principio de comportamiento que guíe la experiencia del cliente.
Cuándo y dónde llega la nueva imagen de KFC
El cambio se hace efectivo este mes en Reino Unido e Irlanda, llegará en las próximas semanas a Estados Unidos y Australia, y entrará en vigor en más mercados a lo largo del año, hasta cubrir los más de 34,000 restaurantes que la cadena opera en más de 150 países, según It’s Nice That.
No es solo el logo: es una renovación completa de KFC
El logo es la punta del iceberg. KFC está rehaciendo también su menú y sus restaurantes.
En el menú, el foco se desplaza hacia el pollo frito deshuesado —tenders pensados para mojar y picar—, con nuevas bebidas y mayor protagonismo de las salsas; Yum Brands calcula que las salsas tienen 2.4 veces más capacidad de generar entusiasmo en el consumidor que otros alimentos. El movimiento “Saucy”, el spin-off centrado en tenders y salsas que KFC abrió en Orlando a finales de 2024 con 11 salsas, y de “Kwench by KFC“, su plataforma global de bebidas —boba refreshers, batidos, tés helados, limonadas— que deja de ser piloto para volverse permanente en Australia y Canadá este año.
En restaurantes, debutará un nuevo concepto llamado “Open House” con servicio de mesa, drive-thru y para llevar: primero en McKinney (Texas) este verano —cerca de la sede de Yum Brands— y luego en un local inmersivo de dos pisos en Dubái en otoño.
¿Por qué vino el cambio ahora?
Dos motores podrían explicar la jugada.
Uno competitivo:
KFC busca robustecer su posición en un mercado de pollo frito cada vez más disputado por rivales como Popeyes y Raising Cane’s, y sigue una lógica de actualizar su identidad para acompañar la evolución de su oferta.
Y otro geográfico y revelador:
El crecimiento de KFC depende cada vez más de los mercados internacionales. Estados Unidos pesa hoy materialmente menos del 5% del beneficio operativo de Yum Brands (excluyendo Pizza Hut), mientras que KFC Internacional aporta más de la mitad del beneficio operativo divisional de la compañía. De ahí el énfasis obsesivo en la consistencia global de la marca.












