Ante la imperiosa exigencia de los resultados de ventas así como los porcentajes de crecimiento para evaluar cualquier estrategia de comunicación, hemos relegado a una de las vertientes más generosas del marketing.

Queremos ver números y rápido. Los nuevos medios lo ofrecen, los rectos actuales, lo demandan. El foco de la estrategia se centra en vender más, dar a conocer cualidades del producto o servicio, si no las hay, añadirlas y comunicarlas, medirnos con la competencia, buscar que estaremos haciendo en uno, cinco y hasta diez años.

El marketing social lo confiamos a las fundaciones, se le da un presupuesto pequeño y se suele comunicar como un complemento a la estrategia principal, para presumir que se es una empresa “socialmente responsable”, que así como ingresa, también ayuda, que no todo es ganar, sino también retribuir. Además, no está demás tener beneficios fiscales.

Sin embargo, para algunos expertos, el Marketing Social es el futuro. No solamente como parte de la estrategia de responsabilidad social, sino también de la marca. En un entorno cada vez más preocupado por el medio ambiente y una sociedad más ética, la postura de una empresa que hace algo por la sociedad en la que convive es tomada en cuenta en el momento de compra.

Más aún, las empresas que no sólo enfocan sus esfuerzos en crear nuevas necesidades y productos para vender más, sino aquellas enfocadas en hacer que nuestra vida sea mejor. Que nuestro entorno sea mejor, y que resuelvan aunque sea mínimamente, alguno de los grandes problemas que nosotros mismos nos hemos creado

Hoy, y cada vez más, tienen mayor éxito comercial aquellas compañías que dentro de su oferta incluyen la generación de nuevos empleos o ingresos, como en el caso de Uber, Cabify, Lyft o Airbnb, o compañías que facilitan a los productores tener un eficaz canal de venta como AmazonPero también aquellas que dirigen sus esfuerzos para apoyar a los pequeños productores de alimentos o vestido, e incluso las que ofrecen medios de transporte más ecológicos y económicos.

Así, como sucede con las nuevas compañías enfocadas en ofrecer una vida mejor, también están las estrategias que retribuyendo a su sociedad, reciben el agradecimiento de ésta por la vía comercial.

Afortunadamente, van pasando los tiempos en los que adquirimos un producto o servicio para experimentar cierto status o encajar en un círculo social, y con mayor frecuencia lo hacemos conscientes de los beneficios que podemos tener para el mundo, cada vez más pequeño, y para nosotros mismos

Sin embargo, hoy en día el reto del Marketing Social es mayor, ya no basta con solicitar ayuda o brindar únicamente apoyo a una causa o a una institución sin fines de lucro, sino en resolver problemas de la sociedad con el producto o servicio per-se.

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