Los coches que vuelan y la vida en Marte, son una de las premisas que tengo desde pequeño, por lo que en mi lista futurista aun quedan cosas por cumplir. Hace unas semanas estaba en Hermosillo, comiendo un trio de hamburguesas en HolyCow (una empresa de la región que comienza su expansión por el país) la comida y atención son excelentes, pero eso no fue lo que me cautivó, sino lo que encontré en la entrada y en el baño.

La realidad aumentada es la mezcla entre publicidad, tecnología y situaciones especificas, en ella entran simuladores, hologramas, recintos digitales, ciudades o fachadas virtuales, espectáculos de luz, maniquíes digitales, por citar algunos.

En la entrada había una maquina para jugar, donde se podía ganar alimentos, bebidas y artículos promocionales del resta; usted dirá, las maquinas de juegos no entran en la realidad aumentada, y tal vez tenga razón, sin embargo, cuando vi las caras de los concursantes comprendí el motivo de dichos despliegues, sin lugar a dudas, su rostro expresaba un intenso deseo por obtener un premio, su emoción era un mensaje que se reflejaba en la pantalla de esa pantalla del tamaño de un individuo promedio.

En el baño, los mingitorios contaban con las típicas pantallas que ofrecen desde leer el periódico, próximos partidos y la algunas opciones de la carta. Sin embargo, la parte interesante es la del espejo de los baños, en el se reflejaban algunos contenidos publicitarios y datos de interés. El dispositivo es sencillo pero según los dueños del lugar, es costoso, pues además de contener microcomputadoras, cuentan con proyectores que se reflejan en espejos especiales que están ubicados en lugar del donde iría el lavamanos.

Hace un par de años, estuve en la Expo Publicidad realizada en el WTC de la CDMX, uno de los lugares que propone las tendencias tanto en publicidad como en promociones, pues reúnen proveedores, ponentes y clientes. Ahí tuve la fortuna de apreciar diversas opciones de las que ya he mencionado, tal vez la que me causó más conmoción es la edecán virtual, una especie de anfitriona que recibe a los clientes, a partir de una tecnología muy similar a los mensajes de Star Wars.

El BTL se está nutriendo de la tecnología, pues en últimas fechas vemos que tanto niños, jóvenes y adultos, la vuelven parte de sus vidas, por lo que nunca esta de más colocar los avances desde perspectivas con mayor trascendencia, por ejemplo, aplicando la realidad aumentada en la mesa de un restaurante para que los comensales vean los platillos previo a probarlos, o la posibilidad de probadores de ropa virtuales, evitando tener que cambiarte.

De lo que se trata es de hacer la vida más personalizada, encantadora y “trip-tri-trip” futurista posible, pues al fin de cuentas la innovación es un afrodisiaco que nos fascina a los seres humanos.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL