La mercadotecnia ha ido evolucionando desde que se nació de manera formal a comienzos de los años 20 hasta nuestros días, en gran medida impulsada por los avances tecnológicos que han surgido, como la ciencia de los datos, el internet de las cosas o las redes sociales; sin embargo, hay estrategias y técnicas que surgieron desde la juventud del marketing y que se siguen utilizando hasta nuestros días. Un ejemplo de esto es la publicidad en bardas. ¿Por qué algunas marcas siguen apostando por ella? ¿Qué tan efectiva es? En las siguientes líneas hablaremos sobre este tema.

La publicidad en bardas sigue siendo utilizada por muchos comercios, marcas y eventos como una manera de promoción local. ¿A qué nos referimos con esto? A diferencia de otras herramientas, ésta sólo se ciñe, por lo regular, a las regiones en las que se encuentra la tiendas o la actividad en cuestión.

Como parte del OOH (o publicidad exterior), la publicidad en bardas sigue los mismos principios de diseño que, por ejemplo, un espectacular: usualmente son mensajes breves, dónde sobresale la marca que se está promocionando. Por supuesto, en este tipo de formatos es complicado colocar imágenes, por lo tanto se suele usar texto plano y algún logotipo fácil de reproducir.

Esta herramienta suele ser utilizada con frecuencia en el marketing político, con la finalidad de llegar a un público considerablemente amplio.

No obstante, en su implementación se cometen algunos errores que podrían afectar su efectividad. Uno de ellos precisamente tiene que ver con el diseño y es que se satura de información el espacio que se está utilizando.

Otro de los errores que suele presentarse con cierta frecuencia es que la publicidad en bardas no se cambia periódicamente, por lo que termina por volverse parte del paisaje y, en consecuencia, pierde su efectividad.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL