Poco después de su surgimiento, Facebook comenzó a posicionarse como una de las plataformas más utilizadas por las personas en internet, de tal manera que actualmente es la red social con mayor número de usuarios en la actualidad, unos 2,000 millones aproximadamente. Para permanecer vigente en el gusto de las personas y para mostrar siempre cosas relevantes a la gente, la empresa de Mark Zuckerberg ha desarrollado un algoritmo el cual ha perfeccionado con los años y que, con base en nuestras interacciones con otras personas y nuestras preferencias, nos muestra elementos que consideraremos significativos, sin embargo, se guía con una serie de restricciones.

Una de las restricciones con las que trabaja el algoritmo de Facebook al momento de determinar qué contenido nos muestra consiste en que sí un sitio publica algo que ya había mostrado en la red social, entonces le restará un porcentaje importante de alcance a dicha publicación.

Otra de las restricciones con la que trabajará el algoritmo de Facebook es que también le restará alcance a las publicaciones que tienen imágenes que ya han sido publicadas anteriormente en la plataforma.

Estas dos restricciones del algoritmo de Facebook sacan a la luz un aspecto importante sobre las normas de la red social: siempre se le dará prioridad al contenido original que sea publicado en la plataforma.

La red social, para determinar el alcance de las publicaciones que se realizan en la plataforma, considerará las interacciones que tienen los usuarios con ella; sin embargo, cuando se menciona en el contenido de manera explícita que se reaccione, se comenté o se comparta, entonces se está forzando a que los usuarios interactúen, con lo cual se cae en una de las restricciones del algoritmo.

Cabe destacar que si se incurren en dos o más de las restricciones del algoritmo se suma el alcance restado de las publicaciones, lo cual puede dañar severamente una estrategia de marketing interactivo.

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