La Cámara de Comercio de Quito calcula que 6.532 empresas han entrado en proceso de cierre de enero a junio de este año. En 2015 fueron 1.528. Esto se da en un país en el que, según los reportes de este año del Índice de Precios al consumidor, los costos subieron un 49% durante la última década.

Aunque la opinión de los ciudadanos a la hora de hacer compras es de que aumentaron el doble. Hace diez años, un supermercado promocionaba en la prensa productos como 2 kg de arroz o una lata de atún de 175g, cuyos costos pasaron de $1,25 y $0,63 a $2,67 y $1,30, respectivamente. Por ejemplo, en ese tiempo el valor de una casa de tres dormitorios al interior de una urbanización costaba unos $70.000 y hoy vale desde $150.000.

Pese a las bajas ventas hay quienes incluso suben los precios como un local de venta de lencería del sector de la Bahía, en el centro de la ciudad. Allí la dependiente Wendy Viejó, de 37 años, afirma que los precios aumentaron desde junio pasado cuando la docena de calzones más económica se vendía en $ 11 y hoy vale $ 13.

Los clientes que llevan para revender en cantones y provincias compran menos y le han dicho que suben los precios para ganar por prenda, dice Viejó. Esta comerciante palpó la subida de precios en mayo cuando compró zapatos para la escuela de sus hijos en $25 en comparación con el año pasado que estaban en $9.

La informalidad en la que funcionan los negocios es otro factor que resta la posibilidad de ofrecer precios más competitivos. Si los dueños de los negocios no tienen un registro de crédito, no tienen manera de presentar balances, no van a recibir créditos, esto incide en no colocar precios más competitivos al no mejorar la capacidad productiva.

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Fotos: Bigstockphoto

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