Por: Arturo González Salas
Twitter: @Artglez

Temporada de informes gubernamentales, de spots que enumeran los logros y de caras sorprendidas, unas por los beneficios citados y otras por las mentiras expuestas sin menor cuidado.
En las empresas, se presentan con periodicidad reportes como radiografí­a para la toma de decisiones. En los gobiernos, este balance tiende a maquillarse para equilibrar el avance, versus las omisiones y desaciertos.


La tendencia de este ejercicio es mostrar ejes fundamentales, expertos en polí­ticas públicas como el Mtro. Otto Granados, sugieren trabajar desde el inicio del gobierno en un Plan de Desarrollo, en él, enumerar pilares fundamentales con los que se desea se recuerde la administración.
Educación, Salud, Desarrollo Económico, Asistencia Social y Obras de Infraestructura, suelen ser las divisiones más frecuentes.
Un buen informe, es sustentado por un trabajo intenso de planeación, seguido por una labor de gestión de recursos y una correcta ejecución de estos, junto con los programas establecidos en el Plan de Gobierno.
Por su parte, la sociedad evalúa de diferentes formas, compara entre administraciones, analiza desde las plataformas partidistas, visualiza el alcance de lo ejecutado, dependiendo la cercaní­a de los beneficios o una mezcla de lo anterior.
En este reporte se trabaja con elementos de mercadotecnia,  el despliegue mediático, acarreados, cifras que siempre resultan históricas, fotos sentimentales, invitados especiales, videos, transmisiones en vivo con lenguaje a señas,  porras y aplausos sincronizados.

Orden y progreso

Desde el área de Comunicación Social, Planeación, Imagen Institucional, o como despacho independiente, es indispensable:

  1. Definir el formato y estilo, tanto del contenido del informe, como del evento donde será presentado.
  2. Con Plan en mano, analizar el avance conforme a indicadores bajo la instrucción de certificadoras gubernamentales;  Así­ se sustentan los datos provenientes de fuentes reales y confiables.
  3. Realizar una presentación ágil, donde lo fundamental sea informar. Apóyese con audiovisuales y comparativos estadí­sticos.
  4. Manifestar con precisión los programas concluidos, los que aún son proyectos, y los que están puestos en marcha.
  5. Debemos segmentar la información, no todos los avances son de interés general, empatemos el mensaje con el medio y el canal, así­ el contenido resultará congruente al receptor.
  6. Elaborar presupuestos de la pauta de medios y de los requerimientos del evento.
  7. Implementar dinámicas de interacción ciudadana, fomentar la participación, crear un ambiente democrático y plural; Con ello obtenemos un aparador para colocar avances y medir las inconformidades.
  8. Comprender que las manifestaciones opositoras son de esperarse, es conveniente tener planes para responder a ellas sin mostrarse fuera de lugar y acrecentar sus impactos.
  9. En todos los niveles y poderes de gobierno existen fuerzas polí­ticas, es conveniente sumarlos al informe, con ello generamos mensajes entre lí­neas, el mejor es el mensaje de respaldo. Elija con cuidado para provocar el efecto deseado.
  10. Muchas clases de invitados,  todos necesitan ser recibidos y atendidos con tacto, cobijados por la atención que cualquier evento exige. De su buen acomodo, dependerán factores tan inimaginables como tomas audiovisuales, además se evitan conflictos de egos y hasta distracciones.

Recomiendo la cordura, los consultores y agencias de marketing piensan en un evento fastuoso por los dividendos que se pueden obtener.
Desde cualquier profesión fomentemos la ética, recomendemos proyectos de rendición de cuentas, que sean austeros, innovadores y que cumplan con la tarea principal, la de informar.
Llegará un dí­a donde el informe  fungirá sólo como un trámite administrativo más, los avances serán tan palpables que formarán parte del dominio público. Esos dí­as son posibles con planes estratégicos, funcionarios honrados y la aplicación responsable de la mercadotecnia.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL