Aunque a muchos no satisfizo del todo la carente carga erótica de 50 Sombras de Grey, es innegable que en términos de Marketing y experiencias “beteleras” sí abona. Veamos algunos detalles, aunque si no has visto la película tal vez quieras considerar.

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El personal branding

Desde el principio, Christian Grey se muestra como un personaje intimidante, pero más que eso, como un macho alfa y soltero codiciado que es elegido para dar un discurso debido a su liderazgo y éxito en los negocios.

A diferencia de Anastasia, que es más sencilla, Christian tiene una marca personal claramente establecida: su vestimenta, porte, movimientos, seguridad. Es el embajador perfecto de su propia empresa.

El contrato

Aunque en la primera entrega Anastasia no termina de firmar el contrato, éste es central en la historia. Este papel no sólo se trató de un “acuerdo comercial” sino del documento que contenía todas las reglas y alcances del juego erótico.

En la creación de una campaña BTL siempre existen estos acuerdos entre marcas (B2B) o entre marca y cliente. Cada uno desarrolla un papel en la historia en la medida en que cada quien se compromete y cumple con su rol.

El cuarto de juegos

No era el cuarto donde Christian guardaba su Xbox, pero sí donde se hacía honor a la experiencia. Varias marcas han apostado, no por colgar a sus clientes de una cuerda mientras éstos prueban el producto en cuestión, sino por brindar a las personas diferentes experiencias sensoriales para que conozcan a la marca de una manera distinta. Por ejemplo: en alguna ocasión Bailey’s para presentar su Dulce de Leche, tapó los ojos de sus consumidoras, las acarició con plumas, les dio a oler chocolate y de fondo había una música relajante. La dinámica culminaba con la degustación del producto.

También Givaudan llegó a ofrecer degustaciones de carnes y pasteles para que los consumidores identificarán qué alimento había sido procesado.

La complicidad

Otro aspecto rescatable de la película basada en la novela de E. L. James es la complicidad que se genera entre los protagonistas. Si algo tienen que envidiarle las marcas a Christian Grey es el top of mind. Hasta qué punto Anastasia acepta ser sometida por “el amo”, y no es que los clientes deban ser sometidos por las marcas o viceversa, pero la relación ideal entre marca y consumidor es la que se da por empatía, y la que satisface necesidades. Si algo certero dijo Grey en la cinta fue que si Ana cumplía el contrato entonces él sería suyo. En Marketing, si la marca le da al cliente lo que busca, éste le será fiel.

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