Por: Jaime Torres
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Así como hubo un boom en redes sociales en los últimos años, éste permeó velozmente en las empresas, quienes también rápidamente adoptaron los nuevos canales de comunicación. Muchas para “estar a la vanguardia” y las más entendiendo todas las bondades que estas herramientas suponen a la comunicación cada vez más estrecha y recíproca que tenemos con nuestro mercado potencial.

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Surgieron entonces los “community managers” y cada vez es mayor su profesionalización en este ámbito tan apasionante. Sin embargo, la idea de este artículo surgió de los constantes errores que he visto en redes sociales de algunas grandes compañías, y a manera de opinión muy personal y critica muy sana y constructiva, me gustaría exponer a continuación los cinco errores con los que más me he topado:

1. Cantidad sin calidad

Es cierto que la cantidad de seguidores es una variable muy importante para cualquier compañía en el momento de medir su efectividad en una red social. Pero, como sabemos, hoy es posible comprar “seguidores falsos” o bien inflar este número de diversas maneras, como por ejemplo, con promociones en las que pedimos que nos sigan pero no por eso seguirán estando al pendiente de nuestra marca. Es por ello que la interacción que logremos es fundamental. No sólo por la retroalimentación buena o mala que obtengamos y que puede ser capitalizada por la compañía, sino por la constante comunicación que tengamos con quien nos interesa.

2. Falta de contenido

Hay un viejo proverbio árabe que reza: “Si no tienes nada bueno que decir, deja que hable el silencio.” Esta axioma aplica también para las redes sociales. Todo lo que no es interesante o útil para nuestro receptor, se convierte en basura. A nadie le importa qué estás haciendo, si eso no lleva consigo un beneficio implícito para el receptor o es información interesante para el mismo.

3. Temas prohibidos

Hay temas muy delicados que las marcas no deben tocar en redes sociales, como lo son la religión y la política. La razón es muy sencilla, nunca vamos a simpatizar con todos e incluso podríamos ofender a un gran número de receptores. La gente nos seguirá en la medida en que los respetemos. No olvidemos que no conocemos al grueso de la gente a la que nos dirigimos, así que es preciso usar temas aptos para todo público y que puedan construir en lugar de dividir opiniones.

4. Actuar solos

Las redes sociales no se alimentan por ósmosis. Así como muchos de nuestros seguidores pueden llegar a nosotros por la invitación que hagamos a través de nuestros medios ATL, también por todos los esfuerzos cruzados que hagamos con otras marcas y redes sociales, en los que alimentemos constantemente una interacción con las nuestras.

5. La forma

Esto es básico. Me tope durante las campañas presidenciales con una (no indicaré el partido) que escribió: “Somos komo tu y x eso keremos lo mismo”, refiriéndose al segmento joven de la población. ¡Qué forma tan triste de buscar su aceptación! El lenguaje informal es para comunicarse con amigos y conocidos y en ese ámbito debería estar. No es válido comerse el signo “¿” en el idioma castellano, tampoco lo es quitar los acentos o escribir todo en mayúsculas. Si estamos escribiendo en la página de una marca y nos contestan con faltas de redacción u ortografía ¿con qué imagen nos quedamos?

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