La fiesta del Día de la Candelaria está a la vuelta de la esquina, una celebración milenaria que lleva a los mexicanos a degustar uno de los platillos más tradicionales del país: los tamales.

A pesar de tratarse de una festividad que viene de la religión católica, en México se logró combinar con ritos prehispánicos nativos de las culturas mesoamericanas.

Según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con la celebración del Día de la Candelaria se pone fin a las festividades decembrinas, además de hacerse la presentación oficial del Niño Jesús, esto como parte de una tradición judía de presentar a los bebés 40 días después de su nacimiento.

A continuación se presenta una serie de datos que dan cuenta de la relevancia histórica y cultural de esta festividad.

  • Carmen Anzures y Bolaños, investigadora del INAH afirma que el hecho de que el 2 de febrero se tenga la tradición de comer tamales, responde al ciclo agrícola en Mesoamérica, ya que antes de la conquista española los tamales eran preparados por dioses como Tláloc.
  • Este alimento se originó en Mesoamérica entre el año 8,000 y 5,000 A.C.
  • La palabra tamal proviene del náhuatl “tamalli”, que significa “pan de maíz cocido en ollas”.
  • En la época prehispánica los tamales eran utilizados en rituales religiosos, en
    ofrendas y tumbas.
  • Además de México, habitantes de otros países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Chile, Panamá, Honduras y Nicaragua también comen tamales.
  • De acuerdo con Kantar World Panel, la producción de tamales se triplica para satisfacer la demanda de este platillo durante el Día de la Candelaria.
  • Verde, dulce y oaxaqueño son los tipos de tamal que más se consumen en el país.
  • El atole que más se consume en México es el de chocolate.
  • El precio de un tamal puede ir desde los 11 hasta los 16 pesos, según el tipo de tamal, de acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
  • Hasta 35 pesos se puede gastar por invitado el Día de la Candelaria, al incluir dos tamales y un atole por comensal.

 

 

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