Pues bien, este incremento en la productividad puede lograrse a través del desarrollo de líderes extraordinarios. Ahora bien, hoy quiero platicarles acerca de los “líderes anónimos”, aquellas personas que van por la vida influyendo y motivando a la gente sin tener un reconocimiento formal por parte de los “líderes” o la autoridad en las organizaciones, esos líderes extraordinarios que logran mover a la gente.

Cuántas veces no pasa que cuando queremos implementar un proyecto buscamos a la persona que creemos más adecuada para poder llevar el mensaje de cambio a todos los niveles de la organización y resulta que el proyecto no funciona. Esto puede deberse en gran medida a que como autoridad o figuras de liderazgo seleccionamos a la gente inadecuada para esa misión. Y es ahí donde entran en acción los “líderes anónimos”, esas personas que son con una mina de oro en espera de ser descubiertos y sentir que aportan a la organización.

Y ¿dónde encontrar a estos “líderes anónimos”? Pueden estar donde menos lo imaginamos, en la línea de producción de una fábrica, en la bibliotecaria de una escuela, en una asistente de algún directivo, en fin, pueden estar donde sea. Y algunas de las características que hacen de estas personas unos seres especiales es que saben escuchar (no sólo oyen, escuchan verdadera y activamente), tienen carisma, tienen tiempo para la gente por lo que sí conocen a su gente, pueden o no tener mucho tiempo en la organización pero algo que los identifica es que sienten pasión por lo que hacen, aman a su empresa y tienen bien puesta la camiseta y lo demuestran.

Pero cuidado… también existen los “falsos positivos”, aquellos colaboradores que se las dan de grandes influenciadores con una gran cantidad de seguidores pero que al final de cuentas únicamente ven por sus intereses y peor aún, quienes los siguen lo hacen por conveniencia.

Son los típicos presumidos que se creen una raza aparte pero que no caen en gracia al resto de los colaboradores. En otros casos, estos “falsos positivos” llegan a creer o imaginar que tienen muchos seguidores cuando en realidad no es así. Ahí es donde entra la inteligencia y la perspicacia de quien gestiona el proyecto para poder identificar a aquel colaborador que de verdad va a apoyar pero sobretodo que va a lograr que los demás apoyen.

En conclusión, debemos tener claramente identificados a esos líderes anónimos, esos líderes extraordinarios que van a lograr que nuestro mensaje o proyecto permee a toda la organización. La selección adecuada de este colaborador se vuelve casi o más importante que el proyecto mismo. En pocas palabras, estos colaboradores serán los responsables de la adopción del proyecto, de la velocidad a la que se adopta el mismo y por ende del éxito del proyecto.

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