Las oportunidades que perdemos

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Mientras muchos lloran, algunos venden pañuelos desechables. Así reza un popular refrán para describir a las épocas de crisis como períodos de oportunidad.

Pero no hace falta especular, pongamos el ejemplo más reciente que podemos dar:

Justo en esta semana, a partir de hoy 31 de octubre y hasta el 4 de noviembre próximo, el suministro de agua en el Valle de México se verá afectado por un mantenimiento mayor al sistema Cutzamala, el cual provee el líquido a la urbe más grande de Latinoamérica. Todos estamos conscientes de las afectaciones que esto conlleva y resulta lógico pensar que algunas empresas, como las proveedoras de agua embotellada o fabricantes de platos y cubiertos desechables, podrían verlo como una muy buena oportunidad para anticiparse y aumentar sus ingresos. Sin embargo, no he visto ninguna campaña por parte de hoteles, líneas de autobuses o aerolíneas por ejemplo, que aprovechen la coyuntura para invitar a su mercado potencial a viajar fuera de la Ciudad de México en esos días, para no sólo disfrutar el puente vacacional por el día de muertos, sino también para sortear los infortunios a causa del corte de agua. Una oportunidad que ya se perdió.

En las redes sociales solo hubo quejas de los ciudadanos y la comunicación comercial se mantuvo al margen, sin dar soluciones, ideas o al menos consejos, que sin duda, pudieron haber sido valorados por quienes resultaremos afectados en la capital mexicana.

Otro ejemplo de falta de oportunidad anticipada es el Buen Fin, que se llevará a cabo en todo México del 16 al 19 de noviembre próximo. Muchas serán las marcas que participen con grandes descuentos, compitiendo en ese corto período con cientos de otras marcas más, y una buena saturación de información en los medios de comunicación y puntos de venta. Pocas, las que se anticipen con una promoción contundente días antes para tomar ventaja.

Muchas veces, cuando estamos en crisis no innovamos porque tenemos miedo a perder más. Solemos ver esos períodos como etapas de cautela o recortes de gastos, nos inmovilizamos, no avanzamos. Cuando todo va muy bien, tampoco innovamos porque suponemos que no es necesario, para qué si estamos bien. La famosas etapas de confort e inmovilidad, son nuestras grandes enemigas.

Pero en realidad, las oportunidades en los períodos de crisis están precisamente circundando sus problemas. Pues son justamente estos últimos el campo fértil para cultivar las soluciones con un poco de visión de por medio.

Así que, ¿cuál será la próxima oportunidad que aprovecharemos? Muy probablemente, ya hemos dejado pasar muchas.

 

 

 

 

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