Por: Erika Fonseca
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El tí­tulo de esta columna puede ser un tanto confusa. No me refiero a los diferentes usos de las tipografí­a o a las formas de las letras; sino al contenido, al estilo. A lo que en el mundo de las agencias de publicidad llamamos copies. 

El contenido textual de cualquier producto de diseño (trí­pticos, dí­pticos, flyers, brochures, empaques, posters, banners, vallas, mupies, encartes, tent cards, y así­ puedo continuar la lista) es verdaderamente importante. ¿Por qué? Pues por que son un elemento esencialmente importante de la comunicación y del gran todo que integra un producto.

Escribir para comunicar es muy distinto que escribir para publicitar o para vender. Y lo digo en serio: la comunicación debiera estar í­ntimamente planeada junto al diseño de cualquier cosa. La falta de uniformidad, de integración, de sentido o hasta de significado puede echar por la borda todo el trabajo de un gran diseñador si, simplemente, no “dice” lo que debe. 

Yo estoy segura que pocos se han puesto a reflexionar sobre el contenido textual del instructivo de una medicina por ejemplo, pero el proceso para llegar a su publicación es no sólo aguerrido, sino casi un logro; debe de pasar por diversas aprobaciones, tanto corporativas como legales, como de instacias de salud, que cambiar una coma o agregar una sola palabra puede ser un detalle que tome meses.

Generar contenido para cualquier producto, sea cual sea, es un asunto de comunicación que no deberí­amos de dejar en manos inexpertas. Redactar mensajes claros, claves, concisos y bien escritos es un oficio que lleva muchas horas de práctica. Por si fuera poco, no es lo mismo generar contenido para un trí­ptico inmobiliario, para un cuento infantil o para un banner de internet. Las dinámicas y los mensajes son diferentes.

Comunicarse, de por sí­, en esta era donde las felicitaciones sólo se reciben por Facebook, es complicado. Generar mensajes especí­ficos para materiales clave, deberí­a de ser una tarea de personas expertas. La recomendación del dí­a entonces es: confí­en en quien les lleva el diseño y pí­dan consejo acerca de la comunicación integral. La humildad de dejar en manos de expertos lo que creemos que podemos hacer bien, por el sencillo detalle de que nos parece fácil, puede ser un error que se vea reflejado de inmediato en el éxito o fracaso de un producto.

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