La inclusión financiera es un tema crítico en México. Se estima que las tarjetas departamentales son el principal producto de crédito con el 61 por ciento de usuarios, seguida de las tarjetas de crédito bancarias con 34 por ciento y los créditos de vivienda con un 22 por ciento.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2018), el porcentaje de adultos sin crédito formal es de 69 por ciento, superando por un margen considerable a quienes cuentan con un crédito formal (31 por ciento)

La tecnología está jugando un papel importante en la inclusión financiera de los mexicanos. Se estima que alrededor del 50 por ciento de la población mexicana no cuenta con una cuenta bancaria, por lo que las plataformas digitales están apostando por avanzar en sus servicios e impulsar la inclusión financiera.

Según Grupo Financiero Banorte, la tecnología es una aliada para los bancos y estima que hacia 2050 se logrará la inclusión financiera en todo el país. En este sentido, se cuenta con una visión de un mercado sin uso de efectivo, y medidas como los Cobros Digitales (CoDi) son clave para la inclusión financiera.

Hay que señalar que uno de los primeros acercamientos del consumidor con el mundo financiero comienza a través de su primer crédito con alguna institución financiera. De acuerdo con el reporte Panorama Anual de Inclusión Financiera 2019 de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2018, se registraron 57,840,367 créditos a individuos, lo que representa un aumento de 3.5 por ciento respecto a 2017, y más del 90 por ciento fueron otorgados por la banca comercial.

En el contexto internacional, México alcanzó el 12 por ciento de adultos con crédito, quedando debajo de Chile, Brasil y Colombia, misma situación ocurrió con estos países para el número de tarjetas de crédito por cada 10 mil adultos, donde en México fue de 3,457.

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