Hoy Apple presenta su nuevo modelo de smartphone, el iPhone 7. Si algo le ha salido muy bien a esta compañía es el toque aspiracional que inyecta a sus dispositivos y la emoción que siente el seguidor de la marca cada que a Tim Cook se le ocurre convocar a la gente para presentar un nuevo producto.

Pero, ¿por qué pasa esto? La respuesta está en la estrategia. De entrada antes de cada lanzamiento abundan en Internet los spoilers. Esa información filtrada que aunque no es certera siempre genera especulación. Esta manera de dar “probaditas” siempre mantendrá al consumidor al tanto de lo que sigue hasta llegar al momento del lanzamiento oficial.

El evento de presentación es otra cosa importante. Aquí el equipo de Apple no escatima en decirle al mundo las características de su nuevos dispositivos. Generalmente no sólo presenta el nuevo iPhone, sino alguna tableta u otro dispositivo.

Basta recordar cuando la MacBook le arrancó el protagonismo al Apple Watch, que a su vez causó mayor impresión que el iPhone 6.

El precio no es menos importante. Sabemos que los productos de Apple no son para todos, sólo para el que pueda pagarlos. Y aquí queda claro que Tim Cook sabe el valor de lo que produce su compañía.

Y finalmente la puesta en venta de los nuevos productos. La expectativa no termina con la develación de los nuevos productos de la marca, sino con la fecha en que estarán a la venta, en los diferentes países.

Tal vez Apple no está jugando tanto a ser el más innovador, como es el caso de Samsung, pero sí está haciendo buenas estrategias de marketing para consolidarse como una de las marcas de telefonía móvil preferidas por los usuarios.

 

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