Tan sólo por debajo de Amazon (que ha sido valuada en 315.51 MMDD), Apple y Google se encuentran entre las empresas con mayor valor de marca en todo el mundo, el cual es (para cada caso respectivamente) de 309.53 MMDD y 309 MDD, según Statista, de acuerdo con datos de Statista. Tal es su relevancia que sus productos están a la venta en algunos de los retailers más populares como Walmart, además de que cuentan con algunas flagship, que, sin duda, habla del poderío de estas firmas. Sin embargo, detrás de la fabricación de cada uno de sus artículos hay una historia: la de las personas que trabajan de sol a sombra para obtener la materia prima necesaria para generar algunos de sus componentes.

Minerales de sangre, los principales componentes de los dispositivos electrónicos

Al abrir un dispositivo móvil, el que sea, lo que podemos ver es un variopinto conjunto de componentes electrónicos, desde resistencia, diodos y, por supuesto, chips. Sin embargo, muchos de ellos están realizados con lo que se conoce como minerales de sangre, término que es definido por El País como materiales exóticos, indispensables para el funcionamiento de nuestros aparatos electrónicos, pero que su extracción está relacionada con explotación laboral, condiciones infrahumanas de trabajo y muertes de muchas personas.

Entre estos metales de sangre se encuentra el coltán, producto de la unión de la tantalita y la columbita, el cual se utiliza para crear baterías, cámaras y microprocesadores distintos dispositivos electrónicos. Sin embargo, su extracción ha llevado a distintos problemas geopolíticos, como la Segunda Guerra del Congo, en la cual los bandos en disputa pelean por el control de las minas de este mineral.

La demanda millonaria contra las grandes empresas tecnológicas

Otro de los llamados minerales de sangre es el cobalto, cuyas principales reservas se encuentran en la República Democrática del Congo (donde se estima que hay 3,400,000 toneladas métricas), por encima de Australia (1,200,00 toneladas métricas), Cuba (500,000 toneladas métricas) y Filipinas (280,000 toneladas métricas), de acuerdo con datos de Statista.

Sin embargo, la extracción de cobalto en el Congo ha estado en la mira de varios organismos internacionales, que consideran que involucra aspectos como la corrupción y dejar de lado los derechos humanos de las personas, que prácticamente trabajan y viven en condiciones infrahumanas Entre los organismos que han estado atentos a lo que pasa en el país africano destaca International Rights Advocates, que ha presentado una demanda contra empresas como Apple, Google, Dell Microsoft y Tesla por saber las condiciones en las que niños congoleños extraen el mineral.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) se calcula que 40 mil menores de edad trabajan en la extracción de cobalto en la República Democrática del Congo, muchos de los cuales, según International Rights Advocates, han salido lesionados o incluso an muerto en las minas. Por este motivo, la organización ha representado a 14 familias congaleñas, las cuales podrían ser indemnizadas por las grandes corporaciones en dado caso de que el fallo de la corte les sea favorable.

El contraste entre las condiciones en la que viven las personas en el Congo, que ganan uno o dos dólares al día, respecto a los ingresos que generan las grandes tecnológicas resulta doloroso: en el caso de Google, según Statista, este indicador ha pasado de los 0.4 a los 136.22 mil millones de dólares de 2002 a 2018; en el caso de Apple, esta métrica fue de 8.2 mil millones de dólares en 2004 a los 260.17 mil millones de dólares en 2019.

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