En la universidad nos enseñaron que el marketing tiene como fin satisfacer las necesidades de nuestro mercado objetivo, ya sea con productos o servicios.

Pero en realidad, si sólo se enfocara a “satisfacer” necesidades sin además “crearlas”, nos quedaríamos cortos, la industria sería mucho más pequeña y los desarrollos tecnológicos menores. En realidad, el marketing se ocupa también de crear necesidades, muchas que jamás hubiéramos imaginado (piensen en Steve Jobs). Trabaja en buscar o crear pretextos para comprar más, o simplemente adquirir lo que no necesitamos.

Todo esto, es también un motor del capitalismo y su economía. Este esquema político, no se puede concebir sin que crezcan las industrias y sin nuevos desarrollos. Sembrar el gusto por el gasto es una acción vital para que trabaje la máquina del consumismo.

Paradójicamente, es precisamente en el mundo capitalista donde desde hace algunos años surgió un movimiento de concientización para adquirir únicamente los productos y servicios que necesitemos. Contrario al fervor capitalista y a nuestra amada industria, la corriente está ganando más adeptos, aunque a un ritmo francamente lento: el Minimalismo.

Con Minimalismo, no nos referimos a una decoración escueta del hogar o la oficina, quienes se definen como “Minimalistas”, llevan la filosofía a todo su estilo de vida, asumiendo con ello ser más felices.

Aunque se presume que esta tendencia nació en Japón, ya varios adeptos se están adueñando del término y han comenzado a evangelizar de manera profesional. Tal es el caso de Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, quienes ya han escrito varios libros y aparecido en diversos medios masivos, incluso se ha hecho un documental sobre ellos y su propuesta, en la que aseguran que para ser minimalista, debes vivir con no más de 100 cosas.

La idea es no vivir apegado a tus pertenencias, tener solamente las que requieres y con ello ser feliz. ¿Cómo? Al evitar todos esos gastos innecesarios, como cambiar el teléfono celular o automóvil cada dos años, al no comprar aditamentos y productos que realmente no mejorarán o harán un cambio sustancial en tu calidad de vida. Al enfocarte sólo en lo que puedes disfrutar y a regocijarse por no tener la necesidad de tener más.

El Minimalismo es toda una filosofía que en realidad no es nueva, pues ya lo decía San Agustín (algunos lo atribuyen a San Francisco de Asís): “Desea poco y lo poco que desees, deséalo poco”.

Para saber más sobre el tema:

  • http://www.theminimalists.com/minimalism/
  • http://www.becomingminimalist.com/what-is-minimalism/
  • http://mnmlist.com/

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL