Por Manuel Cázares*

En el pasado, lograr el objetivo de atrapar una presa se basaba en apuntar a todo aquel que se moviera, disparar e ir por ella, en contraparte la actividad del sembrador requerí­a más paciencia, entender el entorno y mucha pasión en la actividad.

Hoy en dí­a muchas empresas repiten dichas actividades, por una parte empresas dispuestas a sembrar, con la visión de crear una buena marca que trascienda en el tiempo y de estar viviendo una relación muy estrecha con sus clientes, por el otro empresas que salen de cazeria, desesperadas por la falta de ventas y oportunidades en el mercado.

Para crear una marca que trascienda y se posicione a través del tiempo se requiere mucho trabajo y esfuerzo, hacer lo que otras empresas no quieren o no se atreven hacer.

Muchas empresas tienen un producto y le llaman marca, inconcientemente las lleva a pensar que su producto no requiere mucho esfuerzo para hacerlo crecer y por otro lado a limitar sus esfuerzos estratégicos.

Una de las diferencias entre un producto y una marca, se basa en que el producto persigue a sus compradores, y una marca es perseguida por ellos.

Perseguir a los compradores es ofertar lo que se vende, comprar listas de mails y salir de cazeria con la idea ver qué atrapamos. También, es cuando se buscan clientes y ya que se logra la venta, se piensa en el que sigue y no se crece con los que ya confiaron en nosotros.

Un ejemplo de seguir una marca, es estar a la espera antes de su venta un ejemplo puede ser el iPhone en México que ha causado una gran expectativa. Bajando este ejemplo a una marca de consumo muchas veces sucede que si vamos a comprar determinada marca, y no la encontramos, seguimos buscando en varias partes hasta encontrarle.

Recuerde “El alma del perezoso, todo lo desea y nada alcanza”,
se requiere mover la marca hacia nuestros clientes, estar atentos de lo que pasa en nuestro entorno y saber escuchar el corazón de ellos.

Alejese de los comentarios, esto no funciona, ya lo hicimos y no da resultado, no permita que su empresa sea lenta en tomar buenas decisiones, aumente sus aspiraciones de crecer su marca.

El éxito de una marca, no es algo puntual, muchos artistas o deportistas ven el éxito como un fin y cuando llegan a lo más alto se preguntan ¿ y ahora qué?.
Es importante determinar que el éxito de la marca, requiere disciplina constante y no pensar que es exitosa porque logramos vender toda la mercancí­a o porque mucha gente nos conoce.

Las empresas son conocidas, pero esto no asegura que sean las preferidas como lo dice Marc Gobé “El Ser conocido no quiere decir que seas amado”.

Lograr que amen tu marca, va más allá de tus objetivos de venta, quizá compren la marca por el precio, por la cercaní­a, etc. pero lograr vender una marca porque te amen, es punto y aparte.

Otra diferencia a considerar entre producto y marca es que el producto se define por sus mayores usuarios., la marca define a sus usuarios, esto es: tiene muy clara su segmentación y trabaja en pro de ella.

Entender el segmento, clasificarlo y dar orden de importancia, otorga a la empresa poder de acción para ganar terreno a la competencia, mientras esta se distrae en un mercado que no es el apropiado.

Defina su valor, entienda su segmento, atrevasé a ir más allá y logre transformar sus productos en marcas que vivan y crezcan con sus clientes.

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