Hay tendencias que duran poco, cambios en los hábitos de compra que las situaciones económicas alteran, pero hoy quiero hablar de algunos hábitos que llevan más tiempo en las familias mexicanas, y me refiero a las compras alrededor del Día de muertos.

Más artículos de Fabián Ghirardelly:
La ley del doble riesgo
¿Cuántos viajes de compra realiza un mexicano al año?
¿Cómo se comportan las amas de casa millennials?

La principal tradición es poner una ofrenda para los seres queridos que ya partieron, el 1 de noviembre si eran niños o el 2 de noviembre si son adultos. Las ofrendas, además de llevar elementos simbólicos como el agua, el cempasúchil, calaveritas de dulce con el nombre de los difuntos, velas para iluminar el camino, llevan todo tipo de comida y bebida, según los gustos del fallecido y por supuesto, el delicioso pan de muerto.

Aunque cada altar es muy distinto, no nos queríamos quedar con la curiosidad de qué es lo que más compran los hogares para estas fechas. Les comparto el top 5:

  1. Pan de muerto, 74% de los hogares
  2. Velas o veladoras, 63% de los hogares
  3. Frutas, 27% de los hogares
  4. Calaveritas, 25% de los hogares
  5. Dulces, 18% de los hogares

El pan de muerto es sin duda uno de los elementos más representativos, que cada vez se encuentran en el mercado con mayor anticipación y variedad. Cuando llegué al país hace 9 años, era un pan que sólo se conseguía en octubre y principios de noviembre, pero este año encontramos este rico pan desde agosto.

Otra novedad que encontré que es propia de estas fechas es la calabaza en dulce. Les sonará peculiar, pero en Chile se come mucho este fruto, pero de forma salada, como en crema, etc. En México, un 12% de los hogares comprarán calabaza para prepararla en dulce para el 1 y 2 de noviembre.

Otras categorías que cobran importancia en estas fechas son: el café, la crema para café, leche evaporada, chocolate de mesa y el atole. Por el clima estas categorías siguen destacando hasta febrero.

Aunque toda la comida que se pone en la ofrenda es para los difuntos, pasados los días de esta festividad, se desmontan, y muchas familias consumen los alimentos, por lo que hoy, seguramente, en muchos hogares estarán comiendo lo que los difuntos no “consumieron”.

Es una tradición que lleva muchos años y que sigue absolutamente vigente.

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL