La realidad es que son tendencias y conceptos muy, pero muy diferentes. Quizá parecidos y tal cual como fenómenos culturales y de expresión pero como dirían algunos, es lo mismo pero no es igual.

El Kitsch es una corriente o movimiento de expresión más bien viejo, de origen alemán -entre 1860 y 1890- que consistía en un despliegue de no poner freno al concepto de lo cursi, dejarlo explotar y no pensar en la estética. Como un sobresalto a la estética. Un salto itinerante entre lo cursi y un asalto a lo estético. Es muy relacionado a México porque en teoría lo Kitsch está muy presente en la cultura mexicana y regresó con mucho fuerza hace unos doce años. Es como el cuadro de la última cena, a un lado del reloj de Mikey Mouse. Una máscara de luchador. Así somos lo mexicanos , en parte nacos -modo despectivo de bautizar a quien es falto de cultura y civismo-, wannabes -querer ser lo que nunca fuimos ni seremos- y en parte Kitsch y nuestra visión cultural de la estética es muy diferente a muchos países del mundo. Quizá porque somos un pueblo mestizo producto de una violación, de gobiernos corruptos y caciques que todavía son dueños de ciertos terrenos grandes de nuestra república.

Por otro lado la mexicanidad es un concepto muy diferente. Implica cultura, orgullo, identidad y marca. Con una connotación más positiva.

Esto creo es un avance generacional, entes cuando yo era más joven, lo mexicano era sinónimo de “Chafa”, defectuoso y vergüenza. Preferíamos marcas extranjeras sobre lo mexicano. Ahora no, los Millennials son una generación que no contienen este complejo ni contienen esas etiquetas. Si es mexicano, es bueno y si es artesanal y producto de calidad, lo vale. Nuestra identidad se va consolidando, porque mucho hemos tenido la oportunidad de viajar fuera de México y darnos cuenta que México, como mucho otros países tiene cosas buenas y malas, pero definitivamente tiene una identidad fuerte y cada vez se va solidificando más. Ya no nos sentimos menos por ser mexicanos. Poco a poco nos sacudimos el complejo de inferioridad. Esto sí es un avance. Definitivamente se está generando un concepto más moderno de la mexicanidad que afortunadamente está de moda y no genera vergüenza entre los mexicanos, espero que esto se tele transporte a que la mexicanidad sea ser puntuales, no corruptos, dar a conocer nuestras experiencias como la gastronomía, nuestras experiencias y nuestra gente. La mexicaidad es una identidad definida es no esconderse por ser mexicano. Esto lo tienen que aplicar las marcas y todo el país, porque los jóvenes nos están poniendo el ejemplo a no tener vergüenza de ser mexicanos.

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Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana. Es maestro en Producción Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. Docente en la universidad Centro, universidad dedicada a la profesionalización de la creatividad y la mercadotecnia, donde imparte la materia de Administración de Comunidades Digitales. También ha dado clases de Comunicación, Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad de la Comunicación, en la Anáhuac de Puebla, en La Salle, en la Universidad de las Américas de Puebla y en la UDLA de la Ciudad de México. Es un fiel aliado estratégico y operativo en la comunicación y mercadotecnia de las personas y las marcas. Fundó -y dirige- agencias de marketing de nicho y Relaciones Públicas como InTrend, The Next Marketing, InTrend Sibarita y Party Animal. Escribió los libros Las Nuevas Tribus Urbanas y Yo digital, ambos editados por editorial Kätedra. Consultor y conferencista especializado en estrategias de comunicación, relaciones públicas y mercadotecnia. Consejero editorial del periódico REFORMA. Ha diseñado y producido eventos para El Palacio de Hierro, Mastercard, Don Julio -Diageo-, Kantar Worldpanel, Kantar TNS, Kantar Millward Brown, Expo China México, BLN (Bodegas La Negrita, DSM (Alimentación y salud) y La Europea, entre otras. Miembro de diferentes consejos consultivos editoriales y empresariales. Inquieto, disruptivo y apasionado. He sido de todo. Sin miedo a siempre volver a empezar.