Hay una regla básica que gobierna de manera importante sobre la economía en general, la cual se conoce como la ley de la demanda y de la oferta. ¿Qué nos dice dicha norma? Grosso modo, lo que quiere decir es que hay una correlación entre la cantidad de demanda que hay (es decir, qué solicitado esté un determinado producto en el mercado) y la oferta, de tal modo que si aumenta la primera, también lo hará la segunda. Este es un factor importante, puesto que determina el flujo del efectivo y, en consecuencia, el desempeño de la economía. Con esto como marco de referencia, le Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) comentó que el consumo privado bajó un 0.3 por ciento en agosto frente a julio.

Al desglosar este 0.3 por ciento que mencionó el Inegi en su Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, uno de los artículos que más impulso perdieron fueron los productos importados, que experimentó una contracción del 4.1 por ciento, mientras que los bienes nacionales se consumieron un 0.1 por ciento más. Cabe destacar que estas cantidades surgen después de realizar un ajuste por estacionalidad.

¿Qué significa esto? Después de dos meses en los que este indicador estuvo a la alza, las personas decidieron comprar menos; sin embargo, la reducción de la compra se dio de manera considerablemente más brusca en los productos que provienen de otros países.

De acuerdo con datos de Statista, para octubre del 2018, las aduanas que recibieron un mayor valor de importaciones fue el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (2,155.22 MDD), seguido de Guadalajara (1,290.27 MDD), Monterrey (3,56.05) y Toluca (90.41 MDD), por mencionar algunas de las más relevantes.

¿Por qué es importante el indicador del consumo privado? Porque se encuentra entre uno de los principales motores que mueven a la economía mexicana; sin embargo, la caída que dicha métrica tuvo en agosto, si se compara con el mismo periodo del 2018, no es tan grave, puesto tuvo un crecimiento de 0.1 por ciento.

Alejandro Stewens Zeperda, quien trabaja como especialista en Scotiabank, comentó para El Financiero que hay una tendencia a la baja para el consumo privado, por lo que muy probablemente este indicador siga cayendo en los próximos meses.

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