Por: Arturo González Salas
Twitter: @Artglez

En la anterior colaboración quedó de manifiesto el interés por la actividad polí­tica y es por eso que en esta  ocasión pretendo hacer reflexionar a candidatos y mercadólogos, para que eviten caer en la provocación de hacer campañas contaminantes.

El profesor estadounidense de psicologí­a Barry Schwartz escribió en 2004 The paradox of choice,  a pesar de que la publicación esta encaminada al shopper marketing puede ser un material de estudio para el marketing polí­tico, pues comenta que la mayoria de los consumidores tienden a ver sólo lo que de manera personal es relevante y eliminan en consecuencia la información innecesaria.

Las conclusiones anteriores complementan las emitidas por el premiado investigador de las ciencias polí­ticas, Giovanni Sartori, el cual menciona que la abundancia de partidos provoca deficiencias en la actividad gubernamental y por ende en los procesos de elección. Sus libros son una bibliografí­a obligada, los más destacados son Partidos y Sistemas de Partidos y Teorí­a de la Democracia. Tal vez no estemos haciendo lo correspondiente para una democracia menos costosa.

Giovanni Sartori

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Giovanni Sartori

 

Hace años en una visita por Guanajuato me encontré con el uso de BTL sustentable por parte de un candidato del Partido Verde Ecologista de México, además de graciosa y barata, lograba el objetivo. La frase de Giorgio Armaniless is more“, cobra sentido en el argot polí­tico. La propuesta era sencilla: una docena de bicicletas vestidas con estructuras en vinil que simulaban aviones y un grupo de jóvenes a la hombre sándwich cargando en sus hombros avionetas de plástico.

Lonas, mandiles, útiles escolares, costureros, gorras, playeras, chamarras, calcas, pósters, cilindros, spots, vallas, portadas de revista, reportajes, banners, corridos, canciones, jingles, botargas y lo que esta por venir. Miles de millones de pesos destinados a ser utilizados para campañas semejantes a la promoción de un ‘rockstar’, vemos a los candidatos hasta en la sopa (y no la ley en la que muchos estamos en contra).

Lo paradójico es la utilidad que los mortales les damos  a toda la basura que las elecciones generan, nadie me ha contado, he podido presenciar casas de cartón cubiertas con lonas, ahí­ no importa el partido ni el candidato, la necesidad es un tema profundo y escabroso, prefiero genere sus propias conclusiones.

Las actividades empresariales también obtienen beneficios, no solamente las agencias y los expertos que participan en el diseño de las campañas. Hace un par de dí­as me topé con la irónica utilización de un candidato “pin pon”, de tamaño real y de cartón, el cual era usado como maniquí­, le colocaron un gorro tipo Chavo del 8, le decoraron con unas cuantas pecas y resultó ser parte del equipamiento de una pequeña tienda de ropa.

Con el humor que nos caracteriza le encontramos la gracia a todo, la polí­tica no se salva, pero la gracia de nuestros tiempos debe consistir en hacer las cosas mejor que nuestros antepasados, no es concebible que con avances tan sustanciales continuemos haciendo marketing como en los tiempos más rupestres.

Por varias décadas y campañas continuará el desprestigio de las herramientas del marketing polí­tico, emplear BTL puede ser una opción para rescatar el nombre y conseguir resultados diferenciales.

Pensemos más allá de la campaña, seamos responsables, así­ el ejercicio de elegir al lí­der de la manada será amigable en un sentido más amplio (no solamente para fotos con ancianos y niños). Estoy seguro que los partidos y candidatos en su intento por recobrar fuerza, están dispuestos a compartir los riesgos.

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