El consumidor final no siempre es el shopper o el comprador que paga por determinado producto. Un claro ejemplo son las croquetas de perro, quien paga por ellas es el dueño de la mascota, pero el que termina consumiendo el producto son los canes.

Otro ejemplo son los bebés. Los padres son los que deciden qué artículos comprar, y a ojo de buen cubero eligen talla, color, material, marca, etcétera, etcétera.

A sabiendas de ello, la marca Contours diseñó una carreola pero para papás. La idea es que los compradores se conviertan también en consumidores finales de este tipo de productos.

Esta innovación de la marca se llama Test-Ride, y para promocionarla, se invitó a los padres a probarla en diferentes calles de Estados Unidos.

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