Es bastante común en la vida de un vendedor la siguiente situación: luego de un día bastante productivo (donde se visita la cantidad acordada de prospectos y realiza un cierto número de presentaciones de venta) es posible que no surja ningún cierre de ventas.

Esto se puede deber a varias causas, sin embargo, después de este tipo de sucesos los vendedores tienden a dudar de su talento. Pero, un mal día no significa que un vendedor sea malo en su trabajo. No significa que no haya nacido para eso. No significa que tenga que regresar al salón de clases para volver a memorizar los principios básicos. Quizá la respuesta se encuentre en un aspecto muy conocido, pero que pocos llevan a la práctica: la perseverancia.

En algún momento de la historia el escritor británico Thomas Carlyle dijo que la permanencia, la perseverancia y la persistencia (a pesar de todos los obstáculos desalientos e imposibilidades) es lo que distingue a las almas fuertes de las débiles. De tal manera que todos aquellos que se dedican a las ventas deben valorar estas palabras.

Sin duda, cada día trae nuevas lecciones para un vendedor. Es importante aprender de cada una de ellas, incluso de los fracasos. En ocasiones, en las ventas lo importante es fallar nueve veces y triunfar solo una vez.

Recuerda que las emociones negativas no estimulan la innovación, la creatividad, la fortaleza y sobre todo la perseverancia. Por esa razón, tú debes desafiarte a ti mismo para conseguir ese ánimo que te hará continuar y seguir intentando el logro de tus objetivos.

El camino puede ser lento, difícil; pero rendirse es la única forma segura de fracasar. Así que amigo vendedor levántate encuentra las debilidades de tu plan, técnicas, creencias, pensamientos y vuelve al camino. Sigue ofreciendo ese producto o servicio que puede mejorar la vida de millones de personas.

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