El miércoles pasado se reportó que el contenido de refrescos 7Up, marca propiedad de Pepsico, disponibles en anaqueles de Baja California estaban contaminados con metanfetaminas.

Luego de encontrar residuos de esta droga en el líquido introducido en botellas de dos litros, la Secretaría de Salud de la entidad lanzó una alerta a los habitantes para que se abstuvieran de comprar dicho producto y así evitar una intoxicación.

En días anteriores, autoridades sanitarias de dicho estado reportaron el deceso de José María Soto Gastélum tras haber ingerido este refresco, al igual que la intoxicación de seis personas, por lo que la alerta se ha extendido a toda la entidad.

Hace una semana se registró la intoxicación de seis personas y la muerte de José María Soto Gastélum luego de consumir este refresco embotellado en la fábrica de esta empresa en Hermosillo, Sonora, y distribuido por su planta en Mexicali.

En tanto, la Procuraduría General de la República realiza una investigación por delitos contra la salud en donde está involucrada Pepsico, según fuentes policiales.

¿Cómo afecta este hecho a Pepsico?

Luego de un hecho como el antes descrito, estamos sin duda frente a una realidad en la que muchas marcas no quisieran estar: crisis.

Sucesos como este suelen opacar la buena imagen de una empresa, pero sobre todo hacer que los consumidores decidan no sólo dejar de comprar, lo cual sin duda repercute en sus ventas, y por ende en ganancias, sino también en la pérdida parcial o total de confianza por parte del cliente, lo que se convierte en una pérdida de venta a corto, mediano y largo plazo.

Otro de los puntos negativos que se desprenden de una falta de sanidad en sus productos es la inversión de tiempo y dinero, ya que ante una contaminación de la bebida carbonatada, no hay manera de poner ese producto de nueva cuenta en retailers. Retirar de todo un estado el producto puede significar una pérdida importante.

Adicional a esto, la inspección que se realice a la planta ubicada en Sonora, de no cumplir con la normativa, podría incluso dejar de operar hasta que autoridades sanitarias indiquen está en condiciones de seguir operando, y que no implica un riesgo para los consumidores.

Datos de Statista señalan que Pepsico reportó ingresos mundiales por 62,800 millones de dólares en 2016, cifra que no logró superar los 63,060 millones de un anterior.

Pepsico no ha emitido comentario alguno al respecto. No obstante la mala imagen ya circula entre los consumidores, una situación que la empresa debe manejar de forma inteligente para recobrar la confianza del consumidor.

 

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