“Darle Like a una marca de lujo no te hace adquirirla. #wakeup”

Por: Arturo González Salas 
Twitter: @Artglez

El tema surgió gracias al tweet anterior publicado por Cindy La Regia, personaje de Ricardo Cucamonga que ha sabido ganarse lugar en el gusto de varios públicos, el verdaderamente fresa, el “wannabe“ y los perdidos en el limbo.

“Los productos de lujo no tienen que ser caros, pues actualmente la percepción del lujo va asociada con elementos simbólicos, emocionales y experimentales. El lujo no lo marca el precio, sino el valor que el producto aporta al comprador” Los anteriores argumentos son de Jordi Montaña, catedrático del departamento de dirección de Marketing de ESADE. Montaña abre una tesis de estudio dentro de la adquisición de marcas premium, sin embargo, no existe algún estudio que trate sobre la adquisición simbólica de las mismas.

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A la par de la oferta de artí­culos de lujo, existe la tendencia de hacer asequibles los productos que parecen inalcanzables para ciertos mercados, lo que fomenta un fanatismo presurizado en ellos.

La segunda tendencia estratégica de las marcas de lujo, se basa en echar a andar las “fighter brands“, las cuales con una propuesta más fresca y con menor precio, pueden estar disponibles para clases medias y en algunos casos focalizados, en las clases bajas.

Otro factor importante es el incremento de compras por impulso, el estrés, la sobreexposición en redes sociales, la ola que parece producir “celebrities“ hasta en los lugares menos esperados y las nuevas formas de consumo ví­a online, posibilitando el acceso a infinidad de marcas.

Según la sociologí­a, el consumo expresa la cultura y la estructura social, entonces desde los analistas de la dinámica del hombre, hoy el consumidor se dimensiona en nuevos esquemas, pariendo una especie mutada y mayormente virtual (tanto por el Internet como por lo que aparenta).

Dentro de las caracterí­sticas más notables en la compra simulada o simbólica están:

1. El fin justifica los medios, puede ser que la bolsa no sea Michael Kors pero el fin es el mismo, el sentirse incluido en el ultimo grito de la moda, postulado que se sustenta en la obra de Maquiavelo.

2. Habilidad vs estatus, la compra simbólica pone a prueba al consumidor, pues tiene que edificar una actuación creí­ble para que el estatus sea semejante a aquellos que sí­ adquieren las marcas de lujo.

3. Diálogo aparente, así­ como es un misterio la existencia de Dios y su argumento yace en la práctica de cualquier doctrina religiosa, la comunicación de las marcas premium muestra en la actualidad adjetivos como la amabilidad, comprensión y permisibilidad, conceptos básicos para los consumidores, ya que  denotan una respuesta precisa a sus peticiones.

Cada vez son más las firmas de prestigio que basan sus estrategias de marketing en campañas BTL, la razón es su puntual ataque, pues van directas al target.

La variante a estudiar son conductas como las expuestas. Es importante reconocer la creciente virtualidad de las actividades del consumidor, para en ellas ofrecer propuestas de valor cargadas de simbolismos de inclusión.

Isabel Salvador (Consultora de marketing) resume con tino la preocupación subliminal o velada del consumidor, encontrando la razón del ser y deber ser, sintetizando así­ la esencia de la compra simulada: “Dime qué consumes y te diré quién eres”.

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