Maradona: ¿acierto o error?

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En días pasados y ante el asombro de los aficionados del futbol soccer y la prensa deportiva, el club de la liga mexicana de ascenso Dorados de Sinaloa anuncio como su nuevo director técnico a quien aún en otros ámbitos, no requiere mayor presentación: Diego Armando Maradona.

Diego, quien fuera nombrado el “pibe de oro” en sus años mozos y sin duda uno de los tres mejores jugadores de la historia, llegó a Culiacán y el equipo de futbol lo ha promocionado creativamente en sus medios digitales modificando su slogan a “Hazla de Diez”, haciendo clara referencia al número que Diego Armando portó durante muchos años.

El nuevo fichaje ha ocasionado un gran revuelo, se han multiplicado las menciones de Dorados de Sinaloa en los medios, pero ¿es un acierto? ¿Qué repercusiones tiene en el campo que nos incumbe, el del marketing?

Maradona no es la primera estrella en el equipo sinaloense, pues el mismo Pep Guardiola estuvo una corta temporada y concluyó ahí su carrera como jugador, pero el hecho de ahora tener como guía deportiva a un personaje que ha sido por demás polémico, le da otra perspectiva al asunto.

Por una parte, contratar a una figura de tal magnitud en el mundo deportivo trae consigo diversos beneficios para la marca: mayor cobertura mediática, incremento en la venta de jerseys (y más si el equipo lo hace adecuadamente), venta de más entradas al estadio, así como todo el potencial que puede suponer la comercialización de la imagen del nuevo entrenador (en el caso de que el equipo haya incluido ese rubro en el contrato). Beneficios comerciales que deberán superar los supuestos 150 mil dólares mensuales, un total de 1.6 millones de dólares, por los que se presume, firmaron el contrato.

Del otro lado de la moneda tenemos el fichaje de un personaje controvertido, cuya imagen se vio seriamente dañada (una vez más) durante la pasada Copa del Mundo en Rusia. Un factor que juega en contra para varios patrocinadores potenciales y muchos de los aficionados del equipo.

Para muchos expertos en imagen pública, Maradona es una bomba de tiempo que puede estallar en el corto o mediano plazos, y será hasta entonces cuando podremos hacer un justo balance de los beneficios y desventuras que resulten para el equipo como marca.

Por ahora, se arrojó el dado. Un hecho que debe capitalizarse antes de que salgan a relucir probables conflictos con la prensa y la afición. Muchos patrocinadores potenciales se mantendrán sabiamente al margen. Otros, apostarán por la presencia mediática y el boca a boca, sin importar los motivos del revuelo que pudiera ocurrir.

 

 

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