Un estudio lanzado por la Universidad de Stanford en 2015 arrojó que más del 37.5 por ciento de los encuestados está dispuesto a cambiar de trabajo, si una de sus prestaciones es la de “laborar remotamente o desde casa” o en inglés Home Office.

Entonces, hizo sentido que muchas personas me escribieron y comentaron con la primera parte de la nota, que laborar desde casa era su más grande anhelo, ya sea a la hora de buscar un nuevo trabajo o bien buscar nuevas condiciones laborales dentro de sus actuales empleos.

Definitivamente es un tema de mucha polémica, más si hablamos del tiempo en el que nos encontramos dentro del mundo laboral. Sin embargo, ahora para ser más justos, es importante observar el otro lado de la moneda.

Es importante un examen de conciencia, ¿no lo creen?, ¿realmente te encuentras preparado para hacer Home Office?, esperemos que así sea.

A continuación te presento las ocho principales razones por las cuales quizás no estés tan preparado para hacer Home Office como creías.

  1. Problemas con el horario. Automáticamente al ser contratado sabes que cuentas con un horario “fijo”, donde la ley federal del trabajo establece que debes laborar dentro de una oficina un promedio de 8 horas al día, agregando al menos una de comida. Sabiendo de antemano que tienes una hora de entrada y una de salida. Eso nos permite (o debería permitirnos) programarnos como seres humanos para realizar una actividad. ¿Pero qué sucede al laborar desde casa?
Las preguntas obligadas comienzan a surgir casi de inmediato; ¿A qué hora debo de comenzar? o ¿a qué hora debo de terminar?
Por parte de la empresa, ¿cómo puede comprobar ante la autoridad las horas cumplidas? La ley estipula que el empleado debe de cumplir con un horario o jornada laboral para ser remunerado (semana inglesa de 40 horas, por ejemplo), entonces, ¿qué sucede?, ¿cómo comprueba la empresa que efectivamente el empleado laboró esas horas? Se vuelve un juego de confianza basado en objetivos.
  2. Cambio de prioridades. “Ahora sí puedo hacer con mi tiempo lo que yo quiera; voy al súper, al café con mis [email protected], al gym, al banco, etc..”. Este es el principal error que cometemos cuando hacemos Home Office. Si tus prioridades personales sustituyen las profesionales, entonces no estás preparado. No pasará un mes sin cumplir un sólo objetivo y los problemas laborales aumentarán progresivamente.
  3. Problemas de Salud. Está comprobado que estar en casa y no ser disciplinado acarrea algunos problemas de salud, como son;
insomnio: ya que si uno no se siente “obligado” a salir, entonces trabajas aún más ya que el tema del tráfico no es problema.
estrés: por la falta de llegar a los objetivos pactados o por la soledad. 
obesidad o pérdida de peso: finalmente, si un empleado tiene el refrigerador o nevera siempre cerca, tiende a subir de peso o tomar alimentos poco saludables en deshoras.
  4. Falta de legislación. Nuestras leyes ciertamente no están preparadas para permitir esquemas laborales tan flexibles, ya que mucho depende de la jornada estipulada, prestaciones, el puesto y responsabilidades por mencionar algunos. En la Secretaría del Trabajo (México) se debe de abrir el debate para este tipo de discusiones.
  5. Aislamiento. Por naturaleza los seres humanos somos personas “sociables”. Asistir a una oficina crea lazos profesionales y personales, así como empatía y sentimientos de pertenencia con la empresa. Al estar alejado de una oficina se pueden generar, en algunas ocasiones, sentimientos considerados agresivos o pérdida de habilidades de comunicación con los demás. De esa forma se generan sentimientos negativos hacia la persona.
  6. Espacios insuficientes. Trabajar desde casa puede resultar contraproducente, ya que en lugar de ocupar un espacio asignado para realizar un trabajo, comienzas a ocupar sitios poco comunes como por ejemplo: la sala, la recamara o inclusive la cocina. Así se fomenta la distracción. ¿Cuentas realmente con una área perfectamente asignada para trabajar?
  7. Problemas familiares. Si desde un principio no se dejan claras las reglas del juego con los demás miembros de la casa o familia, es muy probable que en el corto plazo terminen por reclamar su espacio, falta de tiempo o bien sólo busquen llamar la atención de uno.
  8. Falta de valoración. En nuestra sociedad ciertos papeles o roles están muy bien definidos, como por ejemplo; los pequeños asisten por las mañanas al colegio o escuela y los papas salen a trabajar durante gran parte del día. 
Dentro de este estudio que les mencionaba se detectó que puede existir una falta de valoración hacia ese miembro de la familia que labora desde casa. De las personas encuestadas que tienen a un familiar trabajando desde casa, un 27.3 por ciento demostraron que no valoran su empleo. “Nunca sale”, “¿trabaja desde casa?”, “¿qué hace todo el día? De seguro está acostado o viendo TV”, “la casa siempre está sucia”, por mencionar sólo algunas, son las principales quejas de los familiares hacia los que hacen Home Office.

Ciertamente, en ambas columnas he hablado de 14 problemáticas que se pueden generar por laborar desde casa. Aparentemente no existe un final feliz para ambas partes (empleado-empresa), ¿o sí?

La balanza se encuentra en su momento más critico, ¿hacia qué lado se inclinará?

Una verdadera solución sería explorar la posibilidad de contar con políticas que fomenten la flexibilidad en los horarios de trabajo, permitiendo al empleado moverse libremente dentro y fuera de la oficina, buscando el balance de su vida personal y profesional. Al mismo tiempo, buscando la generación de confianza, ética profesional y responsabilidad hacia la empresa de que el trabajador cumplirá cabalmente con sus obligaciones laborales no importando donde se encuentre.

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