Habilidades Socio-Emocionales, las competencias del siglo 21: el auto-conocimiento

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Este tema es tan hermoso y extenso que lo dividiré en 5 secciones, pienso que cada subtema tiene que desarrollarse adecuadamente para que pueda ser entendido perfectamente. ¡Así que no se pierdan los que vienen!

Las habilidades socio-emocionales han tomado una gran relevancia en todos los ámbitos, desde el escolar, hasta el laboral. ¡Por fin hemos entendido que el ser humano, no sólo se debe desarrollar cognitivamente sino también emocionalmente y saber trabajar y colaborar en su contexto social para desenvolverse adecuadamente! Nos tomó casi un siglo meterlo en el sistema educativo. Se piensa que las siguientes generaciones, vendrán con una idea mucho más desarrollada de quiénes son, serán más capaces de contenerse ellos mismos, su proactividad será mucho mayor, podrán identificarse más con el otro, y su trabajo en equipo será más eficaz. En teoría. En la práctica, me parece que faltan muchas pero muchas generaciones para que eso verdaderamente suceda. Este nuevo modelo educativo tiene una gran curva de aprendizaje. Pero mientras podemos adelantar un poco nosotros los adultos y no quedarnos atrás con estas nuevas competencias.

Son cinco, el auto-conocimiento, la auto-regulación, la autonomía, la empatía y la colaboración. Éstas van a permitirnos entender y poder regular nuestras emociones, comprender a los demás y sentir empatía por el otro; establecer relaciones sanas y tomar decisiones responsablemente.

Autoconocimiento

En palabras de Bacon, “el conocimiento es poder”, y no hay poder más grande que el de saberse a uno mismo. Uno no puede controlar lo que no conoce, por lo que éste es el punto inicial y más importante. De aquí radica todo lo demás. Empezamos a conocer nuestras cualidades y defectos, a tomar consciencia de las motivaciones, pensamientos y emociones propias, así como su efecto en la conducta y en los vínculos que se establecen con el entorno. Conocer la voz interior que nos rige. Comprendernos a nosotros mismos para después poder entender la esencia de lo externo como diría Platón (él en palabras más elocuentes por supuesto).
Sino sabes quién eres, no sabes reconocer lo que quieres y por que haces las cosas. Se puede decir que careces de sentido. En términos muy fuertes, claro, y sin embargo, reales. Hay 5 puntos importantes para poder tener un auto-conocimiento efectivo.

1. Atención

Es el mecanismo cognitivo encargado de captar las diferentes maneras en cómo se presentan los eventos. Permite enfocar los recursos senso-perceptuales y mentales en algún estímulo en particular. Por ejemplo, cuando a pesar del ruido intenso del entorno, podemos escuchar perfectamente una conversación suave. Esto requiere de nuestra atención hacía lo que se está diciendo, sólo así podemos retener la información. Lo mismo pasa con todos los eventos que vivimos, para poder conocernos, es indispensable poner atención en lo que se está viviendo, ser conscientes del momento y del ahora. Entre más atención mayor concentración por lo tanto más consciencia para una introspección más profunda.

Si tú eres de las personas que parece que la vida le pasa y no se percata de nada, entonces necesitas prestar más atención, así sabrás por qué estás molesto, qué fue lo qué te dijeron qué no te gustó, podrás identificar “el momento” en el que cambiaron las cosas, definir qué tiene esa persona qué te gusta mucho o qué te cae mal. Así que ponte pilas y pon todos tus sentidos en el momento que vives.

2. Consciencia

Y como ya se mencionó, con la atención viene después la consciencia. Pero en este caso nos referimos a cuando la atención es dirigida hacía el interior, entonces, podemos tomar consciencia de las motivaciones, pensamientos, preferencias y emociones.

Las personas que están dotadas de esta maravillosa habilidad saben qué emociones experimentan y por qué. Son capaces de percibir el vínculo entre sus propios sentimientos y lo que piensan y por su puesto en lo qué hacen y dicen. ¿Recuerdan el tema de Inteligencia Emocional que expliqué hace unas semanas? Bueno, pues eso. El primer paso es conocernos bien para saber por dónde va, y entonces poder controlarla después. Es como en cualquier situación de la vida, entre más experiencia y conocimiento tengas, más fregón te vuelves en el tema, con más dominio y confianza.
Esta consciencia será la guía que nos encamine no sólo a un manejo excelente de nuestras emociones sino a un desarrollo de habilidades que nos ayuden a la socialización asertiva dentro del trabajo y en nuestra vida personal.

3. Autoestima

La consciencia de sí mismo es la base para una autoestima sana. Ésta es la adecuada identificación y valoración de las capacidades, limitaciones y potencialidades. Se forma de un auto-concepto, de lo que se piensa de uno mismo. La opinión acerca de nuestro desempeño, nuestra forma de ser, etc. Claro que se genera por la interacción con los demás, por la pertenencia a ciertos grupos, pero al final nosotros somos los jueces y dependiendo de qué tan duros seamos con nosotros mismos será el resultado. También se forma de la auto-confianza, cuánto creas en ti y en tus capacidades. Que si bien tienes limitantes como todos pero que seas capaz de confiar en que puedes superarlos y crecer. La auto-imagen es el elemento del amor propio, se basa más en la parte física, donde estás feliz contigo mismo estés como estés, pero también en la personalidad y actitud, que te sientas guapo por dentro también. Y en la auto-aceptación, sentir que lo que hay es suficiente para ser feliz y que eso te hace merecedor de todo lo bueno.

4. Aprecio y gratitud

Reconocer y disfrutar de las cosas. Verle siempre el lado positivo. Pareciera ridículo y sacado del club de los optimistas pero no. El que podamos disfrutar del simple hecho de sentirnos vivos y apreciar la belleza del entorno, es oro puro. El aprecio es cuidar y proteger aquello que te da un bienestar. Ya se un trabajo, una actividad, una persona. Darle ese valor para conservarlo en tu vida. El agradecimiento es el deseo de retribuir eso que te dan, no importa si es con palabras o con acciones, el punto es favorecer esa obra para que no cese y se pueda repetir. Del aprecio deviene la gratitud.

5. Bienestar

Es la habilidad relacionada con el ser y estar, el hacer y convivir. Se relaciona mucho con la resiliencia, con esta capacidad de buscar un estado donde uno se encuentre bien para sobrellevar las adversidades de la vida. Todos tenemos un estado de bienestar al que podemos recurrir cuando queramos. Es ese pensamiento positivo que te ayuda a dejar de sufrir. Para muchos puede ser un recuerdo y para otros una meta a futuro. Pero todos tenemos la capacidad de crearlo y utilizarlo cuando lo necesitemos. Sólo que hay quien se rehúsa a soltar su pensamiento negativo, quedándose en el sufrimiento. Ejemplo: estás enganchado con una emoción, y ya aprendiste que puedes cambiarla por medio de tu pensamiento, ahora sólo tienes que lograrlo. Para eso, te puede ayudar recurrir a tu estado de bienestar antes de intentar convertir el pensamiento negativo por uno positivo. Es como el botón de reset. Cuando lo tocas y te enfocas en tu imagen, incluso puedes llegar a sonreír y entonces ahí será más fácil hacer el ejercicio de la redirección del pensamiento. Sólo piensa qué es eso qué te hace muy feliz, tanto que cuando lo tienes en la mente y te enfocas en eso, automáticamente sonríes. Y dejas de segregar coraje y empiezas a segregar amor y paz.

Auto-conocimiento, nuestra primera habilidad socio-emocional, cuando ponemos atención a los detalles, tenemos una consciencia de las cosas y del bien que nos hacen, y poseemos una estructura interna fuerte, entonces podemos apreciarla y agradecerla y recurrir a ella siempre que queramos y necesitemos. Recuerda lo importa que es conocer nuestra historia para no repetirla en el futuro. Hago las palabras de W. Churchill mías, aunque también él se apropió de ellas.

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