Por: Arturo González Salas
Twitter: @Artglez

Graphein que significa escribir, con el tiempo evolucionó  y se convirtió en la palabra latina graffito. Siendo graffiti  la forma plural de graffito y ambas acepciones los orí­genes etimológicos de un estilo de vida y de varias interpretaciones sobre el tema.

Compartiendo opiniones creo que la expresión del sentido de pertenencia viene con el hombre mismo, proveer de propiedades aunque estas sean efí­meramente por un legado de letras, sí­mbolos o dibujos ha sido una costumbre que se reinventa conforme pasan los años, pero que en esencia sigue fungiendo como la arma predilecta para difundir mensajes o manifestar sentimientos.

Detrás de los métodos expresivos de la humanidad hay por supuesto un cúmulo de fondos y contenidos, saber qué sostiene la comunidad graffitera es para mí­ un viaje laberí­ntico, aun y con el mayor conocimiento del tema, la generalización surte efectos secundarios demasiado agresivos y discriminatorios para el gremio de lacas y plumones.

Nuestros antecesores comenzaron con el parámetro de describir los ambientes, de comunicar hazañas, de advertir, de mostrar la vida cotidiana y  también la sagrada.

La historia moderna nos dice que fue bajo la influencia del hip-hop durante los años sesentas en Nueva York que nacieron las pintas y firmas. Uno de los primeros artistas de graffiti firmaba TAKI 183, su oficio paradójicamente era el de mensajero, los clientes además de recibir paquetes, como un “plus” se hací­an acreedores a uno de sus emblemáticos rayones. Al mismo tiempo Keith Haring, artista, comenzó a pintar sus dibujos en sitios públicos pintando al principio sobre los pósters  y luego directamente en los muros, logrando plasmar los sueños de una generación cosmopolita y distinta.

Jean Michele Basquiat se introdujo en el mundo del graffiti pintando en los vagones del metro y por las zonas del SoHo, barrio neoyorquino donde proliferan las galerí­as de arte, fue de esta manera como pasó de la calle al atelier. Algunos otros nombres de los iniciadores que retumban en la memoria colectiva como el de Lee Quinones , Julian Schnabel y David Salle.

Algunas de las técnicas dentro del ambiente son: marcaje, primer y segundo relleno, sombreado y  perfilado dentro de las más comunes, también  se tienen en cuenta valores como la futura visibilidad de las obras de cara al público, su exposición a los elementos meteorológicos, la distancia que les separa de otras zonas próximas de graffiti o la naturaleza del material que conforma el soporte.

Dentro de los más atrevidos y por qué no decirlo, mi predilecto, es el irreverente ingles Banksy. Le aplaudo la osadí­a de mencionar que las obras de museos no son las que están dentro de ellos o mejor dicho que no solamente son las que han considerado unos cuantos limitadamente como piezas de arte, se ha ganado a pulso el nombrecito de “terrorista del arte”.

Lo anterior nos situa en el street marketing, en un btl que requiere de arte urbano, de instalaciones bien ubicadas y de proyectos que evolucionan la manera en que las marcas se proyectan.

Nada como estar frente a un esmerado trabajo, estas propuestas adicionan al graffiti otras plataformas como las redes sociales, la música de vanguardia y los contenidos mediáticos relacionados con el segmento. Les comparto un video de Adidas. Cierro como dirí­a Bob Ross: “happy painting“.

MTV ADIDAS GRAFFITI from Mateo Rojas on Vimeo.

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